lunes, 7 de enero de 2019

Yoga para niños



Hola, de nuevo vuelvo a estar medio desaparecida al menos a ratos pero por aquí sigo aunque sea de tanto en tanto.

Desde hace tiempo, me atraía la idea de practicar yoga con I pero me atrevía, la veía muy pequeña aún y pensaba que no se lo tomaría en serio, que no sabría entenderlo. Hay que ver lo que nos cuesta a veces aceptar lo mucho que pueden hacer y comprender nuestros peques. El caso es que hace unos días, quedamos con unas amigas (mama de una de las compañeras del cole) y empezamos a ver como las niñas hacían equilibrios con posturas similares a las del yoga así que pensé que quizá podía probar (total, no tenía nada que perder).




Tomada la decisión, sólo quedaba encontrar un buen momento, uno en que I estuviese receptiva. Busqué en youtube y encontré una serie de vídeos que me han llamado la atención y al parecer, no solo a mi. Se trata de un vídeo presentado por un "maestro" gato que explica que en un mundo especialmente estresante, las vacas son los únicos animales que no sucumben a este estrés. Acto seguid, una serie de vacas explican las posturas que utilizan y cómo les ayudan en su día a día.

Os dejo el enlace a uno de los vídeos de esta serie: 


El caso es que fue un éxito y, aunque algunas de las posturas le costaban lo suyo, más o menos fue pillando la dinámica y lo importante es que empezó a trabajar el control aunque claro, se aburre fácilmente pero es un comienzo.

Para acabar, os comento algunas de las ventajas del yoga para los niños:

Relajación:

Por lo general, el yoga usa movimientos lentos y posiciones mantenidas de manera que incita a hacer las cosas de forma más tranquila. Jugamos con la respiración y con la capacidad de canalizar nuestra energía. En mi caso, hace tiempo que hago relajación y veo sus ventajas y en el caso de yoga para niños, he encontrado la "respiración de la abeja" que me parece una buena forma de conseguir esto. Consiste en sentarse con la piernas cruzadas, taparse los oídos y cerrar los ojos y emitir un sonido similar al del zumbido de las abejas de manera que nos aislamos completamente.

Conciencia del propio cuerpo:

Creo que no es sólo un tema de moverse sino que estos movimientos, nos otorgan una conciencia especial de nuestro cuerpo y en el caso de niños que aún están descubriendo su propio cuerpo, es un valor añadido.

Control de fuerza y límites:

Todos hemos visto las típicas posturas de yoga que nos muestran a veces en la tele y que nos parecen imposibles. Evidentemente, no hemos de empezar con esas posturas pero el hecho de hacer yoga, desde las posturas más sencillas, nos obliga a controlar nuestra fuerza para poder mantener la postura indicada. Si vamos complicando los ejercicios, acabaremos por descubrir nuestros límites.

Persistencia:

Está es una de las cuestiones que se puede tratar desde muchas actividades distintas pero curiosamente, en ocasiones nos cuesta mucho hacerlo. No siempre nos saldrá todo a la primera así que tendremos que persistir hasta que la postura nos salga perfecta (o lo mejor que nos permitan nuestras capacidades como mínimo).

Ejercicio:

Quizá es el punto más básico pero no por ello deja de ser cierto y es que no deja de ser una forma de hacer ejercicio, de tener actividad y de evitar la vida sedentaria. En una sociedad como es la nuestra actualmente en que cada vez tenemos más problemas de obesidad infantil, me parece interesante recalcar también este punto.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Mi primer Atlas


La reseña de hoy es sobre un libro ideal para introducir a los niños en la geografía y para situarlos un poco sobre el lugar donde están cosa que además creo que es muy interesante para comprender lo pequeños que somos en realidad y aportarnos una visión equilibrada de nuestro planeta.

Editorial: Beascoa
Idioma: Catellano/español
Nº páginas: 48

Argumento:

En realidad en este caso no podemos hablar de un argumento propiamente. El libro es un atlas como los que hemos consultado muchos de los que hoy en día somos padres solo que en este caso esta adaptado a los niños. Cuenta con 20 mapas de distintas regiones muy coloridos y con dibujos.



Además de la información estrictamente geográfica también nos da información de la zona como los animales que viven en ella o datos interesantes y curiosos como la lanzadera espacial que encontramos en Kazajistan.


Como extra encontramos un mapamundi ideal para colgar que sigue la misma estética que el resto del libro. De esta manera facilitamos a los peques de la casa que sitúen de manera global los distintos países.


Opinión:

Es una buena manera de iniciar a los niños no solo en la geografía si no también en el conocimiento de otras culturas. Podemos utilizar el atlas como pretexto para investigar más sobre un animal o una cultura.

Otra cosa que nos permite y me parece importante es la de poder situar al niño dentro del mundo ya que ver las cosas con relatividad y entender que nuestro pueblo, ciudad o país es bastante pequeño en función del mundo que nos rodea. En el caso de los peques, para los que su zona habitual es casi su mudo, puede ser una buena manera de introducirles este concepto.