sábado, 25 de agosto de 2018

Viaje a Italia II: Bolonia

En el pasado post os hablaba de nuestras vacaciones en Italia. Ya os he explicado sobre los días que estuvimos en Turín y os comentaba que también visitamos Bolonia así que ahora os explicaré como fue en esta última ciudad.

 

En Bolonia estuvimos dos días y medio más o menos. Llegamos en tren desde Turín lo cual es una buena manera de viajar con los peques y a mi parecer menos engorrosa (aunque he de decir que siempre me ha gustado más el tren que el avión). El hotel estaba muy cerquita del centro y de la estación por lo que pudimos ir caminando hasta el hotel y después de dejar las cosas, salimos a dar una vuelta para tener el primer contacto con la ciudad.

Al día siguiente nos pusimos manos a la obra para visitar los puntos de interés de la ciudad. Llegados a este punto he de decir que, así como Turín me sorprendió por todo lo que había por ver y los intentos (y en muchos casos éxitos) de plantear zonas para niños, en Bolonia me pasó todo lo contrario. En general encontramos pocas cosas que visitar, la mayoría eran para ver desde fuera y entre los fabulosos adoquines y los escalones que te encontrabas por todas partes, me pareció una ciudad más bien poco cómoda para ir con un cochecito. A esto le sumaria que no la vi nada planteada para los niños: no había apenas parques ni zonas de juego para los niños (en Turín había pocos parques pero encontramos varias zonas con fuentes para jugar) y la única actividad que encontramos para ellos eran un espectáculo de marionetas que me pareció carísimo y en el que no había ni información de horarios (estaba cerrado cuando pasamos por delante de la zona donde lo hacían). Además, no me pareció que la gente en general estuviese acostumbrada a ver niños ya que en los restaurantes no tenían nada parecido a batidos (o cacao en polvo) y o omitían completamente a I o la trataban como una niña más pequeña de lo que es. Lo cierto es que me sorprendió mucho haber leído que era una buena opción para visitar con niños porque lo cierto es que a mí no me lo pareció para nada.

Dicho esto, os explico lo que vimos:

Piazza Maggiore:

Es la plaza donde se sitúan la mayor parte de los puntos de interés, tiene una fuente (fuente de Neptuno) muy bonita que a I le encantó. Cuando fuimos tenían montado una especie de festival de cine y buena parte de la plaza estaba llena de sillas pero aún así, al estar flanqueada por varios palacios, y la Basílica de San Petronio, es bastante impresionante.



Palacio comunal:

Es donde esta la actual alcaldía de Bolonia. A la entrada hay un patio bastante grande y una escalinata por la que puedes subir. Evidentemente, al ir con el cochecito lo de la escalinata se nos hacia un poco problemático y, aunque nos costó lo nuestro encontrarlo ya que las indicaciones no es que fuesen muy buenas, conseguimos encontrar el ascensor para subir. Al llegar arriba pudimos visitar algunas estancias aunque al ser la alcaldía no las pudimos ver todas. También hay que decir que creemos que algunas zonas estaban cerradas por obras pero como no había ninguna información sobre el tema y fue solo una deducción basada en algunos andamios y demás aparatejos, no puedo confirmar nada. He de decir que lo mejor de esta visita fueron las vistas de la plaza desde la sala principal desde donde esta hecha la foto del punto anterior.

Basílica de San Petronio:

La fachada de la basílica es increible aunque la vimos en obras por uno de los laterales y me imagino que eso le resta encanto aunque la diferencia en la fachada es genial.



Palacio de los bancos:

Delante de la basílica esta el palacio de los bancos. Es un palacio enorme y muy bonito en el que se celebran eventos así que no se visita.

Torres Asinelli y Garisenda:

Dos torres gemelas una de las cuales está torcida. Debajo además hay una placita donde se puede parar un rato y en uno de los restaurantes hay música. I pasó un rato allí bailando. Una de las torres tiene un mirador aunque no pudimos subir porque solo había opción de escalera y era imposible con el cochecito.


Pórticos: 

Todas las calles (o casi todas) están cubiertas por pórticos lo cual le da a la ciudad un aire muy característico. Merece la pena pasear por la ciudad para poder ver los distintos tipos de pórticos que hay (con distintos tipos de columnas por ejemplo).


Galerías:

En Turin ya vimos algunas galerias comerciales pero en Bolonia las hay por todas partes. Pequeñas y en casi cualquier espacio disponible. Para mí tienen un encanto especial ya que no se parecen en nada a los centros comerciales que encuentro en España.



Parque de la Regina Margherita:

En principio no íbamos a ver este parque pero el último día, después de haber recorrido ya toda la zona centro de la ciudad, empezamos a alejarnos un poco y cuando nos dimos cuenta estábamos al lado de este parque así que decidimos ir.

Fue una de las pocas zonas de juegos infantiles que encontramos en Bolonia (la otra era un parquecito cerca del hotel con cuatro cosillas para niños). El parque me encantó, es muy fácil olvidarte que estas en una ciudad y tiene fuentes y un lago además de alguna cafetería donde pudimos comer en una terraza al lado del lago.



Para acabar nuestra aventura en esta ciudad, ya comenté en las redes sociales que nos tocó esperar en el aeropuerto de Bolonia sentados en el suelo porque no había asientos para todo el mundo y eso que no es un aeropuerto especialmente pequeño. Al menos pudimos volver a disfrutar del pase especial para familias en el control de seguridad aunque en esta ocasión, el escaner era de tamaño normal así que si hubiésemos llevado el otro cochecito (el que no es silla de paseo) no estoy segura de si habría cabido. Por último, fuimos andando desde el aeropuerto al avión, que se que se hace en muchos sitios y la verdad es que el avión estaba cerca pero, ¿adivináis qué? de nuevo ni rastro de ascensor ni rampa ni nada. 

En general, Bolonia me parece una ciudad muy bonita pero no creo que sea necesario tanto tiempo para visitarla y no creo que sea una ciudad idónea para ir con niños (al menos con niños pequeños) ya que no creo que esté pensada ni adecuada para ellos.

sábado, 18 de agosto de 2018

Viaje a Italia I: Turín

Después de intentarlo en varias ocasiones (por mi cuenta, en pareja,...) y sin poder conseguirlo por razones diversas, al final este año he conseguido viajar a Italia con familia incluida. Después de descartar algunas ciudades como Roma porque las considerábamos demasiado cansadas para una niña pequeña, nos decidimos por Turín y Bolonia ya que además podíamos hacer el traslado entre una ciudad y otra en tren rápido.

Salimos del aeropuerto de Barcelona, era la primera vez que viajábamos en avión con I y con el cochecito. Quedamos muy sorprendidos al ver que en el control de seguridad había una parte para las familias y que además, las personas ahí asignadas tenían muy buena actitud con los niños lo cual facilita bastante ese paso por el control aunque he de decir que a la mujer que nos atendió en el arco de seguridad no le importó demasiado que fuese con una niña pequeña para apartarme para un control aleatorio sin permitir casi que avisase al padre de la criatura que iba delante. A parte de esto, todo muy bien, la subida al avión fue con finger así que no tuvimos inconveniente con el cochecito y lo dejamos justo en la puerta del avión. era la única niña del avión y la verdad es que se portó muy bien, tanto que alguna azafata ni se dio cuenta de que estaba a bordo aunque admito que recurrimos a la tableta para ponerle alguna serie que la mantuviese entretenida.

TURÍN/ TORINO

Nos alojamos en un apartamento con la idea de aprovechar para comer y descansar allí pero al final teníamos tantas cosas por ver que no lo hicimos pero aún así nos fue bien para ir a nuestro ritmo. Os dejo algunos de los lugares que hemos visitado estos días:

Palacio Madama:

Es uno de los palacios que puede visitarse en Turin, es el más pequeño pero aún así es bastante grande. En varios puntos del museo había zonas pensadas para niños como un trono en el que se podían hacer fotos acompañado de un cesto con espadas de juguete y libros relacionados con la época medieval. También en el jardín había un baño con un cambiador bastante bueno y un taburete para que los niños lleguen a lavarse las manos lo cual me llamo la atención porque no es algo que suelan tener.



Palacio real: 

Es muy grande así que según la edad de los niños sería más que recomendable llevar el cochecito. Para nosotros fue imposible recorrer todas las zonas de las que esta compuesto y dejamos parte de la galleria Sabauda y vimos bastante rápido el museo de la antichità.



El palacio en sí esta muy bien, no tiene nada en especial para los niños pero la suntuosidad del palacio, lo enorme de todo y los grandes lujos ya son bastante llamativos para distraer a los niños sin necesidad de nada en especial aunque en las zonas de la galleria y el museo de la antichità quizá sí que habría sido interesante.

El jardín permite a los niños correr y desahogarse un rato, lo cual esta bien teniendo en cuenta que al ser el palacio tan grande, llevaran un buen rato en un sitio cerrado. Nosotros aprovechamos para hacer un receso en nuestras visitas y comer un poco de fruta.



Parque Valentino:

Es un parque muy grande (no pudimos recorrerlo entero) situado en medio de la ciudad aunque algo apartado de donde esta el palacio real pero el transporte esta muy bien de precio ya que en cualquier estanco se puede comprar un abono que sirve para varios días con viajes ilimitados y para todos los transportes. Nosotros le dimos bastante uso debido al calor, que hacia que los paseos fuesen casi imposibles.



El parque esta muy bien, el río pasa por al lado y hay zona de juegos, campo de fútbol, restaurantes e incluso una pequeña villa medieval creada para una exposición mundial. Además, pudimos ver ardillas cosa que cerca de casa es imposible y que a I le hizo mucha ilusión (y a nosotros también para que negarlo).


Museo Egipcio:

Este fue un gran descubrimiento, decidimos ir porque leímos muy buenas críticas por internet y lo cierto es que son muy bien merecidas. Ya se que igual no esperaríamos encontrar un gran museo egipcio en Turin pero así es y no solo eso, sino que esta muy bien organizado en cuanto a recorrido, audioguia e incluso se agradece que los ascensores sena fáciles de localizar y utilizar (cosa que no nos encontramos en la mayoría de sitios).

Con la entrada se incluye una audioguia en la que puedes escoger el tipo de visita que quieres hacer (corta, larga o infantil) y en base a esto haces más o menos paradas en el recorrido. Nosotros escogimos la visita corta ya que hicimos la visita aprovechando la hora de la siesta de ya que pensamos que quizá le resultaría aburrido aunque si los niños son algo más mayores, creo que la audioguia plantea juegos interesantes ya que en el museo vimos a varios niños mirando atentamente los expositores e incluso correteando buscando algo.

Al principio de la audioguia, se explica la razón de la existencia de este museo que se dio por un interés en coleccionar elementos variados del antiguo Egipto. Las explicaciones son bastante sencillas y amenas, sin demasiados rodeos y como ya he dicho, la versión infantil tenia muy buena pinta. El museo esta genial y he de admitir que fue una de las cosas que más nos gustó de la visita aunque es cierto que nos extendimos algo más de lo que decía la audioguia pero mereció la pena.

Museo del cine:

Fue nuestra última visita, no estábamos seguros de si iríamos o no pero finalmente el último día tuvimos tiempo y fuimos. Si eres un amante del cine es una gran visita y si no lo eres, lo encontrarás curioso ya que te recordará parte de las películas que forman parte de ti ya que al estar las películas más representativas es muy fácil que estén la que más te han marcado no creéis?

La primera parte del museo es ideal para los niños ya que explica muchos de los fenómenos oculares como el efecto de los distintos tipos de lentes. Hay una zona de sombras chinas y otra de fotografías en 3D además de, por supuesto, todos los intermedios que hubo entre la fotografía y nuestro cine actual. Toda esta zona es especialmente interactiva, hay ejemplos de prácticamente todo para que se pueda experimentar por uno mismo así que motiva muchísimo a los más pequeños.

Después de esto hay una zona en que se explican los elementos necesarios para crear una película (productores, guionistas, actores,...) y una rampa en forma de espiral con multitud de pantallas con distintas películas, bandas sonoras,...


La última zona esta compuesta por unas hamacas y dos pantallas gigantescas. Puedes sentarte en estas tumbonas para ver las películas (o fragmentos) que aparecen en las pantallas. Al rededor de esta zona encontramos diferentes entradas en las que nos plantean distintas situaciones. Algunas recuerdan a escenas de películas, otras a situaciones en las que podemos ver una película (en un sofá de casa por ejemplo) y otras son bastante disparatadas (un cine en el que te sientas en tazas de váter en lugar de asientos).



El museo esta muy bien, es entretenido y muy ameno para los niños pero sí que es cierto que el ascensor solo se podía usar con el personal y no siempre era fácil encontrar a alguien y en la planta de las hamacas, hubo zonas donde no pudimos acceder con el cochecito por haber escalones que aunque sean pocos, tanto subir y bajar al final te agota.

El museo dispone también de un ascensor que sube a lo alto de la cúpula y que tiene unas vistas geniales de la ciudad aunque nosotros no subimos debido a mi vértigo y a que el ascensor es totalmente transparente (no creo ni que hubiese llegado a la cúpula la verdad). El acceso al ascensor está dentro del museo pero es a parte de la zona destinada a la exposición.



A parte del abono transporte que es barato y muy útil porque además va por días, también hay una tarjeta que podéis comprar en la oficina de turismo (delante del palacio Madama) y que os da acceso a todos los museos y lugares emblemáticos de la ciudad. Si tenéis idea de visitar más de 3 cosas, ya sale a cuenta y en la oficina de turismo nos atendieron muy bien hasta el punto de que la mujer que nos atendió, nos preguntó qué pensábamos visitar para saber si realmente nos salía a cuenta o no la tarjeta. En principio esta tarjeta se puede comprar también con el transporte pero cuando fuimos, acababan de cambiar las tarifas y no estaba disponible esta opción.

Además de todo esto, por supuesto hay que probar los helados, la pasta y la pizza que no tiene nada que ver con los de aquí.

En el próximo post os explicaré que tal por Bolonia que este ya me ha quedado bastante larguito.