domingo, 23 de abril de 2017

Web E-lactancia

Hoy os traigo una web que me ha parecido increíblemente útil para mamas que están amamantando. Cuando amamantamos, sobre todo si es la primera vez, nos preguntamos constantemente si hay algún alimento que no podemos tomar porque podría perjudicar a nuestro bebé a través de la leche. Estas dudas aumentan cuando se trata de medicamentos. La web que os presento hoy nos ayuda con estas dudas.

Si entramos en www.e-lactancia.org nos encontraremos con un buscador donde podemos poner el nombre de aquello que queremos buscar. Acepta alimentos, infusiones e incluso tratamientos (como los rayos UVA)  y, en cuanto a los medicamentos, podemos buscar por la composición del medicamento o por el nombre comercial. Por ejemplo:


Cuando le damos a la búsqueda, nos aparece con el compuesto principal (en este caso único) y su riesgo, también nos indica que nos aseguremos de que la composición es esa. En este caso, el riesgo es muy bajo así que podemos tomarlo sin problemas (ya sabemos que no es bueno abusar de ningún medicamento).


La web nos ofrece 4 clasificaciones: riesgo muy bajo, riesgo bajo, riesgo alto y riesgo muy alto. Aquí os dejo algunos ejemplos de productos que he buscado. No se a vosotros pero a mí hay alguno que me ha sorprendido.




Como podéis ver, estos dos casos ni siquiera son medicamentos pero están desaconsejados durante la lactancia. En este caso, la web no dispone de alternativas pero veamos otro ejemplo:


En este caso de riesgo alto, sí que nos dan sugerencias de lo que podemos utilizar en su lugar para evitar este medicamento.

¿Qué os parece la web? ¿La conocíais? ¿Os parece tan útil como a mí?

miércoles, 12 de abril de 2017

Porqué elegí el BLW para mi hija y nuestra experiencia

Ya os he hablado varias veces del BLW (Baby Led Weaning) o alimentación libre de papillas. Resumiendo de manera muy rápida, yo lo definiría como una filosofía (más que un método) con el que se introduce la alimentación en trozos pero en la que además, se deja que sea el bebé el que decida qué y cuanto comer. Si queréis más información, ya os hablé de las bases y la aplicación en este enlace.

Hoy os quiero explicar por qué escogí este método para introducir la alimentación a mi hija. Todo empezó con un artículo que leí durante mi embarazo. El artículo es de la revista online "Bebés y más" sobre una entrevista que habían hecho a Eva Hache (sí, la humorista) en un programa de televisión en la que explicaba que había tenido una lactancia prolongada con su hijo y que este, no había probado ni una papilla ni un puré. Os dejo el enlace por si queréis ver el artículo.


En el artículo no explicaban gran cosa pero hablaban de algo llamado Baby Led Weaning y que yo no había oído nunca pero mi interés se disparó al momento y empecé a buscar información. Como ya os he dicho, por aquel entonces todavía estaba embarazada así que tuve tiempo para buscar información, meditar la decisión, planteársela al papi y preparar mil argumentos para exponer a todos aquellos que se mostrarían en contra (que ya contaba con ello).

Os voy a explicar por que me llamó tanto la atención este método (antes de buscar información incluso). Desde pequeña no he sido especial fan de los platos de cuchara y no es que me apasionen los purés precisamente así que me veía dándole a mi hija la papilla con una cara de asco que no me la aguantaba ni yo. Cuando leí que había una alternativa a esto, fue como si el cielo se me abriese (si, ya se que pensareis que soy una exagerada) y quise averiguar en seguida si era una alternativa real o una falsa esperanza (por que en realidad no tuviese ni pies ni cabeza).

Así que empecé a buscar información y di con varios blogs de madres que explicaban su experiencia, con algún pediatra de renombre que comentaba este método como algo bueno y empecé a estar cada vez más convencida. Planteárselo a mi marido fue fácil aunque claro, es difícil tomar decisiones con un bebé que aún no ha nacido. Los puntos que más me atrajeron a mí (que no significa que sean los más importantes) fueron:

  • La autonomía del bebé: No hay que preocuparse de darle la comida, ellos la cogen y se la comen (si están en ese momento) y tu puedes comer casi sin preocuparte (obviamente siempre le echarás un ojo al bebé).
  • Compartir la comida como una actividad en familia: Igual es que yo soy muy especialita o igual es que como siempre tenemos la imagen de darle la papilla al bebé no nos planteamos otra opción pero igual que no me convencía lo de perseguir a mi hija con un triturado. Así que pensar en comer todos juntos en la mesa me encantaba como idea.
  • No tener que habituarla a comer algo que está destinado a dejar de comer: Las papillas son algo temporal y pelearme con la niña para que coma papilla en lugar del pecho para que al cabo de un tiempo me tuviese que pelear con ella para que comiese trozos en lugar de papilla me parecía y me sigue pareciendo absurdo.
  • La naturalidad: Me parece la forma más natural de introducir la alimentación. Sin medidas ni polvitos (papillas) por enmedio. La niña empieza a comer cuando ella sienta la necesidad e introduce los alimentos a medida que se sienta atraída por ellos. Si no es bueno obligarles a caminar antes de tiempo, ¿Por qué va a ser bueno obligarles a comer cuando quizá no están preparados aún?
  • Crea confianza: puede sonar un poco raro pero he aprendido a confiar en el criterio de mi hija cuando quiere hacer algo por si misma. Creo que parte de esta confianza viene precisamente de haberle permitido elegir lo que come y haber permitido que sea ella la que se alimentase de forma autónoma.
Una vez dicho todo esto y teniendo en cuenta que todo lo relacionado con la crianza levanta ampollas a veces, decir que no tengo nada en contra de las familias que deciden dar papillas o triturados. Esta fue mi elección y por eso la explico pero respeto el resto de elecciones.
Una vez tomada la decisión, leí el libro de "El niño ya come solo", libro que recomiendo a todo el mundo que quiera aplicar esta forma de introducción alimentaria.




Después de aquello, fue curioso lo que pasó porque parece que el mundo se puso en mi favor y empecé a recabar información de este método por muchas vías. Primero en una conferencia con motivo de la semana de la lactancia materna a cargo del pediatra Luís Ruiz. Una de las cosas que comentó fue que no era necesario dar papillas y que en las nuevas recomendaciones de la Generalitat de Cataluña, se iba a comentar el BLW como algo positivo.

No mucho después, durante las clases de postparto, la enfermera que vino a hablarnos sobre los cuidados del bebé, comentó también este sistema de alimentación. No era el principal tema del que hablar pero nos explicó las cosas básicas y nos animó a utilizar este método. La misma enfermera, en el grupo de masaje, nos explicó el tema con algo más de profundidad y nos enseño varios vídeos.

Por aquel entonces yo ya estaba convencidísima y dispuesta a "pelearme"con quien fuese. De hecho, como la enfermera que I tenía asignada había estado de baja desde que mi hija nació y no había podido hablar con ella, a los 3 meses, decidimos cambiar de enfermera para poder plantear el tema del BLW. Ya que cambiábamos, escogimos una enfermera y pediatra que eran partidarias de este método. De hecho, la pediatra lo ha aplicado con su hija y fue fantástico poder compartir algunas experiencias como madres más que como profesionales. A día de hoy, ya he podido conocer a la enfermera que I tenía asignada inicialmente y creedme que me alegro de haber cambiado.



He de decir, que en nuestro caso, nuestra hija nos lo puso fácil, a los 3 meses ya no había quien comiese en casa si ella no estaba en la mesa con el resto de la familia y a los 3,5 meses, más valía vigilarla porque echaba mano a todo lo que tenía a su alcance. Aguantamos hasta los 4,5 meses pero en ese momento decidimos comenzar a darle alimentación complementaria. No se trató de una decisión nuestra en realidad ya que no teníamos problema en continuar con la lactancia exclusiva hasta los 6 meses pero ella dejó bastante claro qué es lo que quería.

Desde entonces da gusto verla comer, disfruta de la hora de la comida como la que más y, en consecuencia, nosotros también disfrutamos al verla y poder compartir ese tiempo en familia. Ella en seguida entendió en que consistía todo esto y ha desarrollado una habilidad increíble con todo lo relacionado con la comida: con 8 meses sabía usar la cuchara, con un año bebía perfectamente de un baso normal y ahora, sabe comer perfectamente con el tenedor.

 ¿Y los atragantamientos? Pues hemos tenido alguno claro pero no hemos tenido que intervenir nunca, ella sola ha podido deshacerse siempre de aquello que no podía tragar y nunca ha ido más allá de unas cuantas arcadas. 

En conclusión y ahora que la peque tiene 20 meses, creo que esta ha sido una de las mejores decisiones que hemos podido tomar en su crianza y volvería a aplicarlo una y otra vez, esta es la razón por la que intento animar a muchas mamis a que pierdan el miedo y lo prueben. 

lunes, 3 de abril de 2017

Cambio de pedagogía

Al comenzar nuestra hija la guardería tenía la imagen de un sitio donde dejar a la niña mientras nosotros no podíamos estar con ella. Que sí, que dicho así suena fatal pero hablando de forma clara, es esto. Cuando fuimos a visitar las guarderías, nuestra idea empezó a cambiar. Resulta que trabajaban varios conceptos como la familia y que jugaban con elementos no estructurados e incluso tenían elementos de pedagogías vivas.

Aún así tenía mis reticencias ya que no dejaba de sentir que no es lo mismo estar en casa que en un lugar donde eres una más. Se que muchos me diréis que se trata de eso pero tampoco creo que en una niña de 1 año, sentirse una más sea tan necesario. Es curioso porque antes de ser madre yo también defendía esta idea o quizá no es tan curios ya que muchas de nuestras ideas preconcebidas sobre la maternidad/paternidad cambian al ser nosotros los que nos encontramos en ese rol. El caso es que además, sabía de otras personas a las que, al empezar a ir a la guardería, el niño/a había empezado a usar chupete con más frecuencia o se había vuelto más agresivo así que me daba algo de miedo. Ya os conté además que tengo la impresión de que no siempre somos los padres los que escogemos el tipo de educación en este post.

Cuando conocí a la tutora de mi hija, empecé a cambiar un poco la idea. Vi que la trataba con muchísimo cariño, que enseguida congeniaron y que además, no ponía pegas a nada de lo que decíamos (que comía a trozos, que no ha llevado nunca chupete, que cuando aún no caminaba la dejábamos descalza,...) todo estaba bien y no había problema.

Es cierto que con el tiempo ha cogido alguna manía que probablemente venga de la guardería y que no es del todo santo de mi devoción pero tampoco tengo claro si la ha aprendido de las maestras o de sus compañeros así que tampoco es una crítica a las educadoras.

El tema es que además, desde finales del 1r trimestre, han comenzado a trabajar de forma distinta. La clase de mi hija, al ser más pequeños, empezaron a principios del 2º trimestre pero buena parte del resto del centro ya había empezado. Ahora, todos trabajan por ambientes. Cuando nos lo explicaron en la reunión de padres me encantó la idea y ahora que ya llevan 3 meses aplicándola me parece algo fantástico.



Os explico cómo aplican este sistema en la guarde de mi hija:

  1. Los niños entran entre las 9 y las 9:30h (esta flexibilidad horaria existía de antes con la idea de que los padres que tienen más de un hijo puedan llegar a todo). Los niños juegan libremente en la clase hasta que llegan todos los compañeros.
  2. De 9:30h a 10h hacen el ritual de buenos días, cantan una canción y cuelgan las fotos de los niños que han venido ese día en un mural que tienen en clase mientras saludan a cada niño por su nombre.
  3. A las 10h, la directora del centro pasa por todas las clases (exceptuando las de los más bebés) y toca un triángulo. Esta es la señal de que da comienzo el tiempo de los espacios: todas las puertas de las aulas se quedan abiertas, se abren también las puertas que dan al patio (cada clase tiene su propia salida) y la puerta del aula de psicomotricidad.
  4. De 10h a 11h los niños pueden moverse libremente por todos los espacios, estar el tiempo que quieran y hacer las actividades que ofrece cada espacio. Los espacios son los siguientes:
    • La casita: en este espacio encuentran todo lo relacionado con la casa y pueden hacer juegos de simulación. Tienen cocinita, mesa con sillas, cama y hasta tendedero.
    • Muxart: es un pintor de la zona. Este espacio esta dedicado al arte y cuenta con pinturas, ceras, lienzos, arcilla de modelaje,...
    • Oficios: espacio dedicado a los oficios donde podemos encontrar varios elementos típicos de cada profesión: herramientas, bata y maletín médico,...
    • Ciencia: el espacio dedicado a la ciencia tiene objetos muy variados con los que los niños pueden experimentar con todos sus sentidos. Cuentan con lupas, piedras volcánicas, péndulo,...
    • Experimentación: va muy ligado al espacio ciencia pero en esta clase tienen luz negra para poder pintar o una mesa de luz.
    • Espacio Naturaleza: es el el espacio que se encuentra en el patio y en el pueden encontrar elementos naturales como piedras, tierra, troncos,...
    • Espacio movimiento: es el espacio del aula de psicomotricidad y sigue conservando las colchonetas y elementos variados típicos de este aula para fomentar el movimiento de los niños.
  5. A las 11h vuelve a pasar la directora del centro con el triángulo por cada uno de los espacios. Los niños que en ese momento se encuentren en cada uno de los espacios deben volver a colocar el material antes de volver a su aula.
  6. Suelen acabar sobre las 11:15 u 11:30h de recoger así que juegan un poco en el aula o salen al patio un rato hasta que vienen los padres a recogerlos o es la hora de comer (11:45h-12h).


Además, como se trata de algo pionero, hace poco nos enviaron una invitación a los padres para que pudiésemos ir a ver cómo trabajan durante el rato de ambientes y la experiencia fue genial ya que me encantó "espiar" a mi peque mientras ella se movía en su entorno y pude ver como interactua con otros niños y con los materiales sin que yo intervenga. También aproveché para conocer a otras de las educadoras que trabajan en el centro cosa que siempre da tranquilidad y encontré bastantes intereses comunes con alguna de ellas.

Desde el momento en que me explicaron este cambio en el funcionamiento del centro, la idea me encantó y cuando nos dijeron que podíamos ir a pasar una mañana en la guardería para ver cómo aplicaban el sistema tardé poco en apuntarme por pura curiosidad. Sabía por todo lo que había leído y por las cosas que mi hija me ha demostrado en este tiempo que eran capaces de autorregularse pero me fascinó ver como trabajaban.

Cuando la directora pasó por las aulas con el triángulo, todos los niños salieron en desbandada de sus clases y he de decir que tuve que apartarme corriendo de alguna de las puertas para evitar que me arrollasen pero pasados unos minutos, todo pareció regularse y la tranquilidad era la nota predominante. todos los niños trabajaban o jugaban con tranquilidad sin molestarse, no se oían gritos ni peleas, todo estaba tranquilo, no silencioso porque no es lo que toca con niños de menos de 3 años pero si tranquilo. ¿Y qué significa esto? pues para mí significa que todos los niños están haciendo algo que los motiva y estimula y no se me ocurre nada mejor.

este ambiente estuvo vigente durante toda la hora y pude aprovechar para echar un vistazo en todos los ambientes. Algunos de los ambientes tienen normas propias que los niños han de seguir para acceder tales como ponerse la bata (Muxart), la chaqueta (Naturaleza) o quitarse los zapatos (movimiento). A los padres nos enseñaron los espacios durante la reunión pero por tema de tiempo no pude visitarlos todos y además, esta vez podía verlos con sus verdaderos usuarios.

Durante el tiempo que dura la actividad libre, los niños pueden escoger a qué espacio acudir y en qué trabajar. Pueden estar el tiempo que deseen y entrar o salir tantas veces como quieran. Las educadoras dejan de tener un papel principal y actúan como ayudantes solo cuando los niños lo necesitan o si están infringiendo alguna de las normas o si se da algún conflicto que los niños no puedan solucionar por ellos mismos (que se les descontrole vaya).



Una vez llegada la hora de recoger (cuando la directora vuelve a tocar el triángulo) todos los niños empezaron a ordenar ayudados por las educadoras. A algunos de los más pequeños (entre ellos mi hija) aún les cuesta entender eso de que les toca recoger aunque no hayan acabado lo que estaban haciendo pero los demás lo comprenden perfectamente y creo que es cuestión de tiempo que ella también lo haga.

El mayor problema para algunos de los padres con los que he hablado es que se mezclan los niños de varias edades y temen que los más mayores puedan hacer daño a los pequeños. Este temor viene dado porque antes de este sistema, los niños ya se mezclaban en el patio y por las tardes y algún niño había acabado con alguna herida o arañazo. Para mí estas lesiones son habituales en los centros escolares ya sea entre niños de diferentes edades o de la misma así que no es una de mis grandes preocupaciones. Además, conozco a mi hija y se que tiene bastante genio y que si le tocan las narices, sabe defenderse. Por otro lado, que niños de varias edades estén mezclados puede crear un estímulo en ambos sentidos ya que los pequeños pueden aprender de los mayores y los mayores, al sentirse modelos a seguir, pueden afianzar cualidades como la empatía, la paciencia,...


jueves, 23 de marzo de 2017

Colores para bebés

Hoy quiero enseñaros unos colores que le regalaron a I por Navidades. Hasta ahora no había escrito nada porque no los habíamos utilizado demasiado ya que la peque no acababa de saber cómo usarlos.

Ahora, a falta de uno, le ha encontrado 2 usos: pintar y apilar y la verdad es que le gusta más el segundo que el primero.


Los colores son estos. La idea es que el niño pueda meter el dedo y pintar como si pintase con su propio dedo. A mi hija aún le está costando un poco pillarlo pero estamos en ello y el último día parece que comenzó a usarlos para pintar. Son ideales para los peques que empiezan a pintar ya que al ser anchos les permite coger los colores de manera más fácil que los lápices de madera o los plastidecor.

Inicialmente yo había pensado en comprarle unas rocas de colores pero esta opción me parece también muy buena ya que, aunque creo que en la foto no se aprecia del todo, en cada color hay dibujada una cara de animal así que podemos trabajar los animales, los colores e incluso las tonalidades ya que hay colores con hasta 3 tonalidades distintas. Además de todo esto, también podemos trabajar la psicomotricidad y el equilibrio apilándolos para formar torres.


Como os digo, fueron un regalo pero en amazon he encontrado las dos opciones que os pongo a continuación:



Hoy os dejo un post cortito que el otro día ya me extendí bastante y hoy tocaba algo ligero.

¿Cómo empezaron vuestros peque a pintar?¿Qué colores usasteis?¿Qué os parece esta opción?

lunes, 13 de marzo de 2017

Mi experiencia: diabetes gestacional

Hace mucho que tengo este post en borradores y ya os comenté cuando explicaba la detección y control de la diabetes gestacional que os explicaría mi experiencia. La cuestión es que después de publicar sobre la diabetes me asaltaron dudas de si este post que ahora escribo sería realmente beneficioso para alguien o si más bien puede causarle problemas. Me explico, mi experiencia con el tema fue bastante mala, desde el diagnóstico hasta el trato con el médico encargado de mi caso pasando por el tratamiento. Pero se que no todos los casos son así ni, por suerte, todos los médicos son como el que yo tuve (que parece que al recibir su título de médico entregó el de persona). En fin, a lo que iba. Que al final me decido a publicarlo porque creo que puede ayudar a mujeres que estén en mi situación (que por comentarios de las ginecólogas y algunas enfermeras se que más de una hay) y porque realmente, este es mi blog y, igual que cuento otras experiencias personales, también quiero compartir esta.

Eso sí, antes de cualquier cosa, una advertencia, yo hice lo que hice porque tengo unos conocimientos importantes sobre el tema (soy profesora de biología de bachillerato) y porque tenia el apoyo de otros especialistas. Pero siempre continué con mis controles y con esto, no quiero incentivar a la desobediencia a los médicos, enfermeras, comadronas,... que en la mayoría de casos, actúan (al menos así quiero pensarlo) en favor de nuestra salud y la de nuestros hijos.

Bueno, empecemos por el principio. Ya os dije cuando hablaba sobre la curva de glucosa que había tenido bastante experiencia con el tema. Pues bien, ya os adelanto que me hicieron 3 veces esta prueba y que, de hecho, llegué a conocer a las 3 enfermeras de extracciones que hacen esta prueba por su nombre. La primera prueba fue en el 1r trimestre de embarazo porque la prueba del O'sullivan salió alterada. Me tocó hacer la dieta maravillosa que además me sentaba fatal, y todo, adobado por unas nauseas de embarazo que me hacían vomitar cada noche (que bastante faena tenia yo con aguantar algún alimento en mi cuerpo como para tener que comer todo lo que ponía la dichosa dieta). La primera prueba dio bien así que ha casa y nada hasta el segundo trimestre.

Dieta para la curva de glucosa.


En el 2º trimestre repetimos proceso. El O'Sullivan da alterado y hay que hacer una curva de glucosa pero esta vez, el resultado es que uno de los valores esta en el límite (y se considera alterado) así que según el protocolo, hay que repetir la prueba en unas semanas y esta vez sí, da positivo al haber 1 valor 0,5 puntos por encima y otro en el límite de los valores de referencia. En estos dos casos la dieta seguía sentándome igual de mal y, puesto que es una dieta rica en hidratos, ya tenía mis sospechas de que algo no iba del todo bien pero claro, ya era la última curva, saliese bien o mal y yo, ilusa de mí, pensaba que ya había pasado lo peor.

Después del positivo me llamaron para hacer lo que se suponía que tenía que ser una sesión en la que nos enseñarían la nutrición que debíamos llevar durante el resto de nuestro embarazo y explicarnos como hacernos los controles necesarios en la diabetes gestacional. La realidad: nos enseñaron que debíamos pincharnos para hacer control de glicemia 5 veces al día y dos controles de cetona. De la parte de explicarnos cómo debíamos alimentarnos se la saltaron un poco; nos hablaros de lo que son los hidratos y los alimentos prohibidos. También nos dijeron cuales eran los posibles problemas de la diabetes gestacional. Hasta aquí, quizá consideraba una perdida de tiempo en mi caso concreto ya que soy profesora de biología de bachillerato ye esto forma parte del temario pero no creo que estuviese mal pero la guinda del pastel llegó al darnos las dietas que debíamos seguir. El tema es que si vas a cualquier médico, te hará una serie de preguntas antes de enviarte una dieta personalizada pero en nuestro caso, solo se hizo una pregunta: ¿Semana de embarazo? En mi caso estaba de unas 28 semanas por aquel entonces así que me tocó la dieta del 3r trimestre y... SORPRESA! resultó que la dieta era prácticamente la misma que la que seguía para la curva de glucosa. De hecho, era aún más completa si cabe (en cuanto a cantidades). Las enfermeras a cargo nos dieron también un libro de la generalitat de Catalunya sobre la diabetes gestacionales y nos comentaron que en el hospital ellos usaban unos valores distintos a los que figuraban en el libro (más estrictos). También nos comentaros que podíamos intentar adaptar la dieta a nuestra dieta habitual siempre que los valores fuesen correctos.



Salí con un sabor agridulce ya que ir a la charlita me supuso un buen madrugón y no me aportó gran cosa pero, como ya he dicho, entiendo la idea y no me parece del todo mal (aunque cambiaría ciertas cosas). Así que con esa sensación me fui a pedir cita con el endocrino, con la enfermera de endocrino y para una analítica. En principio tendría que haberme visitado primero con la enfermera y luego con el médico pero por tema de agenda, en mi caso fue al revés.

Total que me fui a mi casita con mi dieta, mi pinchador, mis tiras para las cetonuria, mi aparatito para medir la glucosa, mis citas para los especialistas y un poco de mal sabor de boca. Cuando llegué a casa, intenté adaptar la dieta que me habían dado pero me encontré con varios problemas:

  1. En la comida y la cena me resultaba imposible acabarme toda la comida que se supone que debía comer.
  2. En el desayuno, al poder tomar solo 3 galletas María y un baso de leche, no tenia suficientes sólidos y mis nauseas volvieron a aparecer.
  3. Me quedaba con hambre en el desayuno.
  4. Mi trabajo era sobre todo de horario de tarde así que comía pronto y cenaba tarde. La merienda consistía en una pieza de fruta y os podéis imaginar que en seguida tenía hambre de nuevo. Además, llegué a hacer hipoglucemias antes de cenar acompañadas de cetona en orina. Dicho de otra manera, a mi cuerpo le faltaba glucosa para quemar.
  5. Como cenaba tarde y tenía que tomar resopón, me tenía que acostar más tarde de lo que me habría gustado a veces y aún así, muchas veces no pasaba ni una hora entre el final de la cena y el resopón.
  6. Durante el embarazo tuve muchísimos problemas con los gases y según la dieta, en la comida y la cena debía comer legumbres, pasta, arroz o patata. Si eliminamos lo que provoca gases, significaba que comía pasta y arroz a todas horas.
  7. Después del desayuno y la comida los valores me daban altos (en referencia a los valores del hospital, para los de la generalitat me daban bien).
Al final encontré una marca de galletas específicas para diabéticos que me permitían desayunar más cantidad sin pasarme de los niveles de azúcar que me exigían.

Dos semanas después de comenzar con la dieta tenía visita con el endocrino y allí que me fui dispuesta a exponerle mis problemas. El hecho de darme una dieta sin tan si quiera preguntarme si sigo trabajando o estoy de baja me parece fatal pero se suponía que en la primera visita, nos adaptarían la dieta según como hubiese ido así que tenía la esperanza de poder arreglar los problemas.



Lo que paso en aquella visita es el peor de los recuerdos que tengo de mi embarazo ya que no solo no me ayudaron con mis problemas sino que además, me sentí maltratada y menospreciada por un individuo (al que me niego a llamar persona) que no se dignó ni a mirarme a la cara.

De nuevo mejor ir paso a paso, en cuanto entré, lo primero que hizo esta persona fue pedirme los datos de las mediciones de azúcar y preguntarme por qué no había hecho las medias de los datos de cada comida (nadie me había dicho que había que hacerlas), me pesaron en una báscula digital (no se si lo sabéis pero tienen menos fiabilidad que las básculas de pesos que suelen usar en el médico) y procedió a preguntarme sobre mi historia clínica (cosa lógica aunque sinceramente, podría haber obtenido la misma información leyendo mi historia pero bueno). Como veis, en ningún momento he dicho que se presentase ni nada por el estilo a pesar de que mi visita era con una doctora y este individuo era un hombre, pero claro, yo solo era una paciente más así que para que.

No tuve problema en responder a todas las preguntas pero cuando me pregunto si me habían operado alguna vez y le comenté que el año anterior me habían hecho un legrado, su pregunta fue: ¿Y para qué? No preguntó qué ocurrió ni si se debió a otro embarazo que salió mal ni nada por el estilo su pregunta fue: ¿Para qué? Perder un embarazo es algo muy duro para una mujer. Otras veces me han preguntado sobre el tema y no tengo problema en hablar de ello porque creo que es beneficioso para todos pero claramente a este individuo le importaba un bledo como me sentía yo.

He de decir que tengo una característica que no conocéis y es que mis miradas dicen mucho. La mirada hacia aquel hombre fue tan asesina que la medico que estaba al lado comenzó a hablar para apaciguarme y ella sí, mostró algo de humanidad preguntándome que había ocurrido, de cuanto estaba embarazada, etc. Os puedo asegurar que si no hubiese estado hormonada hasta los topes le habría dicho de todo a ese tipo pero resulta que el embarazo hacia que me sintiese vulnerable y me callé.

Después de la historia, miró las medias de los controles y vio que la media del desayuno y la comida eran elevadas, miró la última ecografía de mi hija y la conversación fue algo así:

  • La niña está en un percentil 80, tendrás que pincharte insulina.
  • Pero mi marido mide 2m de altura y yo mido 1,70m y los dos somos bastante grandes.
  • Ya, pero es un percentil 80.
  • Pero es que en mi familia somos grandes (mi hermana mide 1,75m y estaba a mi lado en ese momento).
  • Es igual, lo consultaré pero es un percentil muy grande y te tocará tomar insulina.
(Hago una aclaración aquí para que sepáis que las ecografías tienen un margen de error en cuanto al peso ya que se hace una estimación por el volumen lo que significa que un niño largo, puede parecer que pesa mucho aunque en realidad no sea así)



Dicho esto se fue a hablar con otra médico que estaba en otra consulta y yo me quedé con la médico que se había mostrado más amable. Le expliqué mis problemas y me dijo que podía quitarme el pan del medio día si era demasiado para mí (yo ya no me lo comía) y que por las noches, en lugar de legumbres podía comer pan que me daría menos gases para la noche. También me comentó que si me pinchaba la insulina para el desayuno y la comida, estaría bien que me hiciese una cetonuria antes de la merienda por si estaba hipoglucémica.

En estas llegó el otro médico y me dio la receta con la insulina para antes del desayuno y antes de la comida. Me dieron algunas dosis que tenían por ahí para que empezase cuanto antes y quedamos en que como mi madre y mi hermana son enfermeras, ellas me enseñarían a pincharme y así no hacía falta que fuese al día siguiente a que la enfermera me enseñase a pincharme (porque ellos no me iban a enseñar claro). Como veis, todo muy lógico. Me envían insulina porque tengo niveles de azúcar altos pero me dicen que me haga más cetonurias por si están demasiado bajos, me dan insulina para que me pinche cuanto antes pero hasta el día siguiente no me pueden enseñar cómo hacerlo,... Yo ya no entendía nada.

Salí de la consulta con los mismos problemas con que había entrado pero aguantándome las lágrimas y las ganas de pegarle un bofetón a alguien.  Siempre he querido tener más de un hijo y ni siquiera después de pasar por un parto se me ha quitado esa idea de la cabeza pero cuando salí de aquella consulta me planteé muy seriamente si después de tener a mi hija volvería a quedarme embarazada algún día. Esto os da una idea de lo mal que me sentí en aquel momento.

Del hospital me fui a comer a casa de mis padres con mi hermana. Vengo de una familia en que la sanidad esta muy presente ya que varios de mis familiares trabajan en el gremio sanitario entre ellas, mi madre y mi hermana que son enfermeras y que encima, por aquella época mi hermana se empezaba a especializar en pediatría y mi madre trabajaba en ginecología y obstetricia. Dicho esto, me fue muy bien hablar con ellas y con mi marido y llegué a la conclusión de que iba a darme una semana de tiempo para regular mis niveles de azúcar haciendo la dieta como yo creía y sin pincharme la insulina.

Lo de darme una semana de margen era porque a la semana siguiente tenía visita con la enfermera de endocrino porque el médico ya no iba a visitarme más cosa que me sorprendió bastante ya que después de recetar una medicación, lo lógico es que quieras saber cómo evoluciona el paciente pero bueno. Me tiré toda la semana haciéndome glucemias después de casi todas las comidas para poder encontrar la dieta idónea para mí.

Lo primero que hice fue eliminar el resopón de mi dieta. Yo llegaba de trabajar a las 9 y entre que me hacía y no la cena (por aquel entonces mi marido no paraba mucho en casa), cenaba y me esperaba una hora para poder hacerme la glucémia, ya me daban las 10 y pico o las 11 y lo que tenía eran ganas de dormir no de comer así que para mí no tenía sentido el resopón. Eliminado esto, me dí cuenta de que por la mañana podía desayunar lo que quisiese (evitando alimentos con mucho azúcar claro) y los niveles se mantenían bien. Por la tarde dejé la fruta y comencé a merendar algo más consistente como galletas por ejemplo y así evité las hipoglucemias de antes de cenar. Por último, volví a comer a mi manera, sin seguir la dieta que me dieron. Vigilaba ciertos alimentos y cantidades pero ya está. Según la enfermera esto no era así pero yo estoy convencida de que me hacían comer más hidratos con su dieta de lo que yo comía previamente lo cual no tenía ningún sentido.



A la semana fui a la enfermera con mis valores. Me pregunto si me había pinchado la insulina y le dije que no, que no me había pinchado nada de insulina y que me había adaptado la dieta a mi manera (por no decirle que me la había saltado a la torera). Me miró con cara de: vaya listilla me ha tocado pero al mirar los valores no pudo decir nada malo porque estaban perfectos así que me dijo que podía adaptar la dieta y que es lo primero que ellos suelen hacer (y una mierda) pero que seguramente me dieron insulina porque estaba muy avanzada (y una mierda de nuevo que si yo solo tardé una semana en regularlo ellos podrían haberlo hecho antes si desde el principio me hubiesen preguntado en lugar de darme una dieta estándar).

Pasó el tiempo entre visitas de enfermera de endocrino, visitas de ginecóloga, ecos, analíticas y correas que empezaron antes porque como tenía diabetes gestacional empezaron el control antes. A todo esto, hablé varias veces con las ginecólogas (la que me hacía el seguimiento y la que me hacia las ecografías) y las dos me apoyaban en mi decisión y no veían motivo de preocupación ya que yo ganaba peso de forma normal (1-1,5Kg al mes) y mi hija no era excesivamente grande sino que incluso la ginecóloga que hacía las ecografías opinaba que viéndonos a nosotros tenía que serlo más.

A pesar de esta relativa tranquilidad, el hecho de controlar siempre lo que comía, pincharme 5 veces al día para controlar el azúcar, hacerme las dos pruebas de orina diarias, pasarme un día entero a la semana en el hospital para visitas varias,... hacía que estuviese muy agobiada e incluso perdí apetito. En la última visita que tuve con la ginecóloga que me hacía el seguimiento (a las 36-37 semanas) descubrimos que me había adelgazado y no unos cuantos gramos sino 1,5Kg. La pobre ginecóloga no sabía qué hacer, sabía perfectamente a que se debía que me hubiese adelgazado y me dijo que la niña estaba bien pero que si no fuese porque sabía que me machacarían aún más, me enviaba reposo absoluto en ese mismo momento. Me pidió que por favor comiese más aunque los niveles diesen más altos porque no íbamos bien así ya que además, en el final del embarazo es cuando más peso debía coger.



Aquella visita hizo un click en mi interior y a partir de entonces empecé a no hacer caso de la dieta. Procuraba no pasarme con los dulces pero en las comidas no miraba las raciones. Volví a comer como antes y 2 semanas después nació I con un peso de 3 Kg (no llegaba a un percentil 50 del 80 que decía el endocrino). He conocido a muchos niños más grandes de padres más pequeños y eso que ni me pinché la insulina, ni seguí la dieta y que las 2 últimas semanas ni siquiera seguí correctamente los controles así que no quiero imaginar el peso que habría tenido I si no hubiese tomado esas decisiones. Durante el parto, incluso la comadrona me tomó el azúcar y hasta ella me dijo que la diabetes que tenía era de broma y se llevó la bomba de insulina que había traído porqué se dio cuenta de que no la necesitaría.

A los dos meses de dar a luz, fui a hacerme una nueva curva (esta vez de dos horas con mediciones cada media hora) para comprobar que todo había vuelto a la normalidad Después de esta prueba (que me parece muy correcta) fui a la visita con la enfermera que me pesó (esta vez con balanza de pesos) y me dijo que para estar en mi IMC (Indice de Masa Corporal que se calcula dividiendo el peso en Kg entre la altura al cuadrado expresada en m) correcto debía adelgazarme 1 Kg pero que claro, mientras diese el pecho no podía hacerlo así que debía tenerlo en cuenta para cuando dejase la lactancia. Al día siguiente e pesé yo en casa y descubrí que pesaba 1Kg menos de lo que la enfermera me había dicho. No entendí nada. Primero porque me había pesado mal y segundo porque no entendía que me hablase de cuando dejase la lactancia teniendo en cuenta que mi hija tenía 2 meses y que podía ocurrir muchas cosas (entre ellas que me adelgazase bastante que fue lo que pasó).

Hasta aquí mi experiencia con una de las complicaciones más habituales del embarazo. En mi caso fue un problema tras otro porque, a mi parecer, se exageró el problema por intentar mantenerlo muy a raya. Perdonad por la extensión del post pero es que creo que todo era importante. Una vez más quiero recordar que no es una llamada a la desobediencia al personal sanitario. Como habéis podido ver, yo seguía con mis controles y tenía el apoyo de las ginecólogas que me aseguraban que mi hija estaba bien. Con esto solo quiero que nos planteemos algunas cosas que nos dicen y aceptamos con los ojos cerrados y ya de paso, si me lee algún miembro del personal sanitario, quizá le haga reflexionar (lo que no significa que sean culpables de este tipo de conductas).

Bueno ahora ya conocéis un poco más de mis vivencias en el embarazo. ¿Vosotras también tuvisteis problemas con algún diagnóstico? ¿Y con el personal sanitario?

lunes, 6 de marzo de 2017

Pizza de brócoli

Hoy os trigo una receta que en casa ha tenido mucho éxito. Se trata de una pizza con la base hecha de brócoli que puede ser la solución fantástica si tenéis problemas para que vuestros hijos coman verdura. El brócoli no queda escondido (lo siento pero no soy partidaria de "engañar") pero su sabor queda distinto y su forma también y ya sabemos que todos comemos un poco por los ojos.


Ingredientes:
  • Brócoli mediano.
  • 2 huevos.
  • Sal y pimienta (opcional).
  • Tomate frito.
  • Queso para fundir (lonchas).
  • Jamón dulce (o cualquier otro ingrediente que queráis ponerle).
  • Queso rallado.

 Receta:

1) Cocemos el brócoli hasta que quede bien blando:



2) Una vez este bien cocido, lo escurrimos y lo ponemos en un bol. A continuación lo trituramos y añadimos los huevos, la sal y la pimienta (la cantidad que prefiramos) y lo mezclamos todo con una cuchara.Nos quedará una pasta así:


3) En una rejilla de horno colocamos un papel vegetal de horno y con la ayuda de la cuchara, extendemos la mezcla dándole la forma de pizza dejándola bastante fina (medio centímetro más o menos).


4) Ahora con cuidado podemos extender el tomate frito encima, a continuación las lonchas de queso para fundir y el jamón. Yo he puesto jamón cocido pero si preferís, podéis utilizar cualquier otro ingrediente aunque os aconsejo que no pongáis muchas cosas ya que la base es menos resistente que la de una pizza normal. Por último, ponemos el queso rallado por encima. En mi casa gusta mucho el queso pero si lo encontráis excesivo, podéis no ponerle el queso rallado.


5) Y por último, al horno. Mi horno tiene la opción de horno de piedra específico para pizzas y yo uso esta opción a 200ºC durante 10min. Si vuestro horno no la tiene, podéis ponerlo por arriba y por abajo a la misma temperatura e ir controlando el tiempo ya que puede variar. Cuando la saquéis del horno quedará así:



Ya veis que es una receta bastante rápida y muy sencilla y os aseguro que queda muy buena. Espero que lo intentéis en casa y me expliquéis como ha ido.







domingo, 26 de febrero de 2017

Muñeco de nieve con calcetín

Vale que igual con los días que hace últimamente que parece que la primavera está a la vuelta de la esquina ya voy tarde con esta manualidad pero aquí os la dejo y si no es este invierno, pues que sea para el que viene.

El muñeco de nieve es el que veis en la foto y es muy sencillo de hacer. Yo lo he usado para ponérselo a I en el rincón de invierno que le he hecho (o rinconcito mejor dicho).


Para hacerlo necesitamos:
  • Un calcetín blanco (yo he usado uno mio porque el pie de mi hija es muy pequeño pero se puede hacer con un calcetín de niño).
  • Rotulador preferiblemente para pintar tela para poder pintar la cara del muñeco.
  • Arroz para el relleno.
  • Algo de tela para hacer la bufanda.
Primero rellenamos el calcetín con arroz dejando un buen trozo sin rellenar en la parte de arriba. Una vez lleno el calcetín, le hacemos un nudo en la parte de arriba. Os quedará algo así:


A continuación damos un poco de forma al muñeco haciendo presión un poco por encima de la mitad y de esta manera que nos quede la cabeza y el cuerpo del muñeco. Ponemos la tela para ayudarnos a mantener la forma. En mi caso, he usado un trozo de un calcetín estampado pero se puede usar otro tipo de tela y atarla como si fuese una bufanda.

























Ahora ya podemos dibujar la cara del muñeco y por último, doblamos la goma de la parte de arriba del calcetín para que quede encima de la cabeza del muñeco formando el gorro del muñeco de nieve.


Y ya lo tenemos! Fácil y rápido. Espero que os haya dado alguna idea para hacer con los peques.

jueves, 16 de febrero de 2017

Osset Siset/ Osito Tito

Os presento los 3 libros que han causado furor en casa estas navidades. Los tres son de la misma colección: Osset Siset/Osito Tito que no se porque le cambian el nombre al oso según la lengua del cuento magino que por la rima pero bueno.



El caso es que estaba mirando algún cuento para comprarle a I para navidad y cuando los vi me gustaron tanto porque las historia son bien sencillas, como por el hecho de que cada página tiene una lengueta, rueda o solapa de la que tirar o mover. Además, encontré que el precio estaba bastante bien ya que no llegan a los 7€ y son de cartón duro y muy bien pensados para las manos de niños tan pequeños (que sabemos que delicados no son precisamente).

Parece que no fui la única que pensó así ya que el día de reyes, descubrimos que, sin haberlo hablado, mi madre le había comprado otro libro de la misma colección. Ahora el problema lo tiene la peque para escoger entre los 3, el libro de lectura antes de irse a la cama.



Como os decía, las historias son sencillas y los libros cortitos. Me gustó que no fuesen excesivamente fantásticas (a pesar de que el protagonista sea un oso) ya que en el del zoo, se dedica a cuidar a los animales, en el del parque, llama a sus amigos y juega en el parque con la pelota, los columpios, el tobogán,... y el del espacio, ves como el cohete atraviesa la atmósfera e incluso aparece basura espacial (esto me hizo especial gracia).



Os dejo algunas imágenes de los libros:




El lanzamiento del cohete es una de las páginas favoritas de I y si encima le haces un poco de teatro ya ni te cuento.


He visto que los libros están en amazon. Os dejo los enlaces en varios idiomas por si os interesa:
¿Qué os parecen estos libros? ¿Vuestros peques también tienen algún favorito de navidades?





jueves, 2 de febrero de 2017

La maternidad/paternidad no es el siguiente paso en una relación

Hola tod@s de nuevo. Lo primero de todo pedir perdón por lo desaparecida que he estado últimamente ya no solo de mi blog sino del mundo 2.0 en general pero es que estamos viviendo una nueva adaptación al trabajo del papi y a mis nuevos horarios y, para colmo, resulta que las navidades también me han dejado una acumulación de trabajo (en casa y en el trabajo) importante y aún estoy intentando ponerme completamente al día aunque parece que ya empiezo a encarrilar las cosas y últimamente he podido volver a seguir los blogs que leo habitualmente aunque hasta ahora no he tenido el tiempo ni la energía para escribir nada.


Bueno a lo que quería decir. Llevo un par de días leyendo respuestas a un artículo que ha escrito una periodista sobre la maternidad y la calidad de vida. Quizá el artículo lo escribió hace mucho pero como ya os he dicho, he estado bastante desconectada así que hasta hace poco no he visto nada sobre el tema. Con este post, no os confundáis, no quiero contestar a nadie porque ya hay muchas blogueras mejores que yo que lo han hecho y con las que, además, no puedo estar más de acuerdo.

De lo que yo quería hablar a partir de esto es de esta idea que parece tener la sociedad en general de que tener hijos es el siguiente paso en una relación y como a veces, somos tan tontos que nos lo creemos. No quiero malentendidos, por supuesto que tener un hijo es un gran paso en una relación aunque yo diría más bien que es como un salto al vacío con la esperanza de que el paracaídas se abrirá y no nos estamparemos contra el suelo pero no es necesariamente el siguiente paso.

Conocer a una persona, presentarle a tu familia, iros de viaje juntos, iros a vivir juntos, casaros, firmar una hipoteca (seamos realistas que hoy en día hay parejas que están más tiempo unidas por la hipoteca que por las alianzas) y... tener un bebé? ¿Esa es la idea que muchos tienen en la cabeza, es el siguiente paso en una relación y ni siquiera se plantean si realmente quieren ser padres y claro, cuando llega el bebé todo les viene grande porque, siendo realistas, quién ha tenido una maternidad o paternidad como la esperaba? Os puedo asegurar que yo no.

Yo me imaginaba jugando con mi hija, riéndonos, jugando, leyéndole cuentos, dando paseos con el cochecito,... y es cierto que hay bastante de esto (bueno lo del cochecito no demasiado) pero también hay bastante de llantos (no solo del bebé), de cerrar los ojos y contar hasta 10, hasta 20, hasta 30 o a veces, hasta 100; de empezar a prepararlo todo para salir 2h antes y aún así, llegar tarde; de no volver a tener intimidad hasta que sea mi hija la que reclame la suya; y de montones de otras cosas.



Es cierto que por mucho que lo intentemos, nunca llegamos a imaginarnos lo que es en realidad la maternidad/paternidad pero precisamente por esto, creo que deberíamos preguntarnos si es realmente lo que queremos. Personalmente, a pesar de todos esos malos momentos, estoy muy lejos de arrepentirme de ser madre. Siempre he querido tener hijos y no os creáis que es porque tuviese una idea tradicional de la vida. En realidad, nunca me había planteado seriamente casarme y lo de tener pareja era opcional pero eso sí, tenía claro que quería hijos (madre mía que habría sido de mí sin el papi arcoíris a mi lado). Pero en estos últimos años, he conocido alguna pareja que tiene hijos porque es lo que toca y lo siento pero me da especial rabia ya que después, se encuentran con que la maternidad/paternidad les viene grande y no lo digo como una super mamá porque no lo soy (ni me acerco vaya) pero si que veo que las ideas previas no son demasiado realistas y que al final, acaban dejando la responsabilidad de la crianza en terceras personas (abuelos/as, tios/as, canguros,...).



Se que la sociedad parece marcar esas pautas hoy en día pero también podemos enfrentarnos a ello igual que nos enfrentamos escogiendo otras crianzas o nos enfrentamos demostrando que las mujeres podemos hacer trabajos de "hombres" o que no hace falta casarse para tener un compromiso fuerte. No critico a nadie porque haya tenido hijos deseándolos y después se haya sentido desbordada/o porque eso nos ha pasado a todos pero, si no estas muy convencida/o de tener hijos, quizá deberías replanteártelo antes de seguir adelante ya que después no hay vuelta atrás. Tu vida entra en una centrifugadora y has de volver a ordenarla teniendo en cuenta al nuevo miembro. Pero una cosa es cierta, si realmente queréis ser padres, os puedo asegurar que compensa con creces.


P.D. Estoy nominada a los premios Madresfera en la categoría de blog personal y blog de embarazo. Si os gusta el blog y os apetece votarme, os dejo abajo los enlaces directos y tenéis hasta finales de semana. Es un momento y no necesitáis estar inscritos en la página, sirve tan solo con tener un correo electrónico.

Muchas gracias a tod@s!!

lunes, 2 de enero de 2017

7 cosas que nos están dejando la Navidad




Siempre he visto la Navidad como una época muy especial para los niños y, ahora que soy madre, poco a poco está visión se está cumpliendo. Aunque I es todavía muy pequeña, este año ya comienza a ver que hay algo fuera de lo habitual: no va a la guardería, sus padres no paran de llevarla de una casa a otra donde siempre hay más gente de la habitual y, para colmo, se convierte casi siempre en el centro de atención y recibe regalitos. Así que se siente como la reina del mambo y lo nuestro nos va a costar que vuelva a la normalidad pero mejor no pensar en eso ahora, jajaja.

Hoy os traigo 5 cosillas que he descubierto estas Navidades con mi hija a ver si coincidís conmigo o si tenéis algunas otras cosas que os hayan sorprendido en vuestros casos:

1) Consejos de todos.

En realidad creo que esto fue algo más exagerado el año pasado cuando nuestra hija tenía unos 4 meses y todo el mundo nos veía como unos padres novatos a los que aconsejar (aunque nadie les pidiese consejo). Este año, se ha limitado a algún, pero aún tienes leche? porque aún le doy el pecho a mi hija pero poco más.

Os preguntareis que ha pasado de un año al otro verdad? ¿Ya no somos novatos? Bueno, sigue siendo la primera así que me imagino que sí que seguimos siéndolo ¿no? Entonces ¿Hay algún otro nacimiento? Pues tampoco, nuestra I es la más pequeña de la familia.

¿Entonces? Pues mi teoría es que hemos desconcertado un poco a la familia. Resulta que no estamos siguiendo los esquemas habituales así que tengo la impresión de que no saben cómo aconsejarnos porque en realidad, no saben por donde vamos a ir. Me explico, el año pasado, nos dieron una charla sobre las papillas: por donde empezaríamos, lo que podía pasar,... pero resultó que nosotros decidimos no dar papillas así que nada de esto nos resultó útil. También nos hablaron del sueño del bebé pero nos desmarcamos de Estivill (era lo que nos ofrecían) y hemos buscado nuestro propio camino y nos hablaban del uso del chupete porque "todos los niños hacen pipa" pero en nuestro caso no fue así y I nunca ha llevado chupete. Tengo la impresión que como no tienen claro nuestro camino, han decidido no aconsejar (cosa que agradezco).

2) Competición de abuelos. 

Esto es algo que me parece especialmente gracioso. Es algo que solo se da en mi familia ya que en la familia de papi arcoíris no hay más niños. Por mi parte, hay una niña 8 meses mayor que I, hija de mi prima y lo que hemos descubierto cada vez que se reúnen ambos pares de abuelos es que se da una competición sobre qué niña hace más cosas. Por supuesto, cada niña es distinta, cada família tiene su propio estilo de crianza y para rematar, hay 8 meses de diferencia entre una y otra que, en niñas de 1,5 y 2 años, es como decir que hay un mundo pero ellos, dale que te pego a presumir: la mía bebe sola pues la mía canta; la mía pone la lavadora (parece exagerado pero esta es I y os aseguro que es cierto), pues la mía friega el suelo;... Esto acompañado muchas veces por las sonrisitas medio incomodas, medio "me estoy aguantando por lo ridículo de la situación" de nosotros, los padres de las criaturas.

3) Azúcar por todos los poros. 


Que sí, que ya se que Navidad es una época de excesos para todos pero es que con esto de que la niña come de todo se nos complica decir a la gente que no le de tanto chocolate o que no le de dulces (al menos tantos). Y el problema no sería tan grave si no fuese porque después su exceso de azúcar lo pagamos nosotros. Que sí, que no os penseis que soy un ogro quisquilloso, que dejo que la niña coma chucherías, chocolate e incluso dulces de Navidad pero tampoco hay que pasarse y un paquete de chocolatinas me parece excesivo para una noche.

4) Cambio de horarios. 

Que si un día comemos a las 12, al siguiente a las 3 y al otro a las 2; que si hoy duermo la siesta antes de comer y mañana después; que si pico algo antes de la hora de la comida y luego como igual pero no meriendo porque hay sobremesa hasta las 4 y para rematar, que si un día me duermo a las 9 y media y al siguiente a las 12. Si es que esta niña ya no sabe ni a que hora ha de dormirse, ni sabe si quiere o no dormir siesta ni casi sabe ni donde está. A esto que es tan propio de las Navidades, hay que sumar que, al no tener guardería, no tiene ninguna referencia de horarios, que su padre ha comenzado a trabajar y no tiene el horario pillado y que yo, al trabajar con niños, también he cambiado mis horarios porque los niños no tienen colegio. Conclusión: Tenemos a una niña completamente descolocada que no quiere dormir siesta y por la noche le cuesta dormir, que come de aquella manera y que mientras su madre trabaja por la mañana, tiene a alguna de sus abuelas de cuidadoras.

Otra cosa que nos ha traído la Navidad con niños pequeños es que ha cambiado el horario de las comidas/cenas así que noche buena se ha convertido en "mediodía buena", las comidas que antes eran a las 3 ahora empiezan a las 2 y las cenas que eran a las 22, ahora son a las 21.

5) Regalos, juguetes y reorganización.

Vale, reconozco que he pecado de ilusa pero no se me había ocurrido pararme a pensar seriamente en todos los regalos que recibiría I. Que yo contaba con los reyes pero se me olvidó el Tió y Papá Noel y parece que he sido la única. 

El Tió es una tradición catalana en que los niños dan golpes a un tronco de madera para que les "cague" regalos y dulces. Es el primer año que nuestra pequeña era consciente de esta tradición y se lo tomó muy en serio, que vaya paliza le pegó al pobre Tió.


Total, que entre una cosa y otra, nos hemos juntado con varios regalos extra y encima, alguno repetido (que ya es tener tino la verdad porque no eran juguetes de moda). Así que luego nos ha tocado ver qué hacíamos con todos estos juguetes.

6) Manualidades para todos

Bueno esto es culpa básicamente mía. Lo que pasa es que me gustan las manualidades y encima, creo que las Navidades dan para ello. Así que para preparar los regalos de reyes, la decoración de la casa,... me he liado a hacer manualidades y algunas que se han quedado en el tintero pero que ya se verá para otro año.

7) Para cuando ampliar la familia?

Bueno esto no es que sea propio de Navidades pero claro, es algo típico de las reuniones familiares y parece ser, que ahora que nuestra pequeña tiene un año, ya empezamos a oír la preguntita del millón para ver cuando aumentamos la familia.


Estas son las cosas que nos están dejando a nosotros las Navidades, seguro que me dejo algo pero bueno. Y a vosotros, ¿Qué os están dejando estas Navidades?

Por cierto, que este año promete en cuanto a proyectos y acontecimientos. Daremos la bienvenida a unos cuantos bebés que ya tengo ganas de conocer y además, tengo algún proyecto en el candelero que espero poder explicaros pronto. Espero que para todos vosotr@s sea también un año fantástico.