sábado, 30 de julio de 2016

Jugando con la leche #lactanciaxdinero



Hace unos días descubrimos la noticia de que dos pediatras de un hospital de Alicante (con altos cargos dentro de la unidad de pediatría para más inri) estaban envueltos en una trama para fomentar la lactancia artificial (sí, no me he equivocado) y llevarse así unas cuantas comisiones por parte de las empresas de leche artificial. Por lo visto, crearon una asociación para investigar la nutrición infantil pero en la realidad, lo que hicieron fue apropiarse del dinero destinado a esta fundación y, por si fuera poco, aconsejar a algunas madres para que sus lactancias no salieran adelante y tuviesen que tomar así la decisión de dar leche artificial.

Lo cierto es que ya es difícil la lactancia materna por si sola como para que encima nos la compliquen más aún. No tengo nada en contra de las mujeres que optan por la lactancia artificial (desde el principio o más adelante) pero considero que todas tenemos derecho a decidir como alimentar a nuestros hijos y no quiero ni pensar en cómo deben sentirse esas mujeres cuya lactancia fracasó a pesar de intentarlo supuestamente todo (por lo visto no estaban bien aconsejadas) y ahora descubren que quizá fueron victimas de la codicia de unos pediatras que merecerían que les retirasen el título.

Sí, soy así de contundente, ya he explicado que vengo de una familia muy relacionada con la sanidad y se que la mayoría de personas de este sector se preocupan por sus pacientes. Se que mi hermana ha llorado junto a una madre porque su hijo tenía una leucemia y se que mi madre ha corrido para salvar la vida de más de un paciente y por eso, me duele especialmente descubrir una noticia así, porque se que hay pediatras que solo quieren ayudar a nuestros hijos y que hay casos en que la lactancia materna no es suficiente o necesita una ayuda temporal pero, ¿Cómo vamos a confiar ahora? Pues por eso deberían tener un castigo más que ejemplar y puesto que no soy partidaria de castigos violentos, la mejor opción para mí es retirarles el título y que no puedan ejercer nunca más en su vida (lo malo es que creo que uno de ellos ya esta jubilado) además, creo que deberían pagar el daño hecho ya sea con dinero o con trabajo. Me pone especialmente mala que alguien que debería dedicarse a ayudarnos a hacer lo mejor por nuestros hijos, se dedique a preocuparse más por su bolsillo que por sus pacientes.

Como veis el tema me pone muy nerviosa así que voy a intentar volver al hilo de lo que quería explicar. Resulta que esta noticia, al parecer no vende demasiado en los noticiarios ni los periódicos y casi no se ha oído hablar de ella. Como en la comunidad de blogueras esto nos parece inaceptable, una de nuestras compañeras ha iniciado una campaña que quiero secundar para hacer difusión de esta noticia. A continuación os explico cómo podéis hacerlo:


    1) Ayudar a difundir lo que ha pasado. Si tienes un blog escribe sobre esto y difunde la noticia. Si no tienes blog comparte el contenido de otros blogs.

    2) Si quieres participar en el carnaval bloguero que hemos organizado al efecto enlaza la url de tu artículo en los cuadros que hay debajo de este post.

    3) Al compartir cualquiera de los artículos sobre el tema, usa el hastag #lactanciaxdinero.

    4) El lunes 1 de agosto (Día Mundial de la Lactancia Materna) ayúdanos a ser Trending Topic en twitter y usa nuestro hastag todas las veces que puedas (#lactanciaxdinero).
    Antes de que penséis que si vuestra decisión inicial fue dar el biberón, esto no os afecta, pensad que si dejamos que pase por alto sin que la mayoría de la población tenga conocimiento de lo ocurrido, esto podría extenderse a otros productos. Imaginad que cuando vais al pediatra os dice que le compréis un determinado biberón un humidificador determinado (mi hija ni siquiera ha usado humidificador) solo porque se está llevando una comisión por recomendarlo. Imaginad encima que ese biberón, no es el mejor para vuestros hijos sino que habría otra opción mejor. ¿Cómo os sentiríais? Pues si permitimos que lo hagan con la leche artificial y la materna, ¿Quién nos dice que no lo harán con otras cosas?

    Así que por favor, haced difusión y hagámonos fuertes para que no pasen sin pena ni gloria estas noticias y sus protagonistas queden impunes ante la sociedad.

    Como siempre, los comentarios serán bienvenidos.

    miércoles, 27 de julio de 2016

    Cocinar con niños

    Desde que empecé a pensar en tener hijos, una de las actividades que más ganas tenia de hacer es la de cocinar con ellos. No os penséis que es un tema de sexismo ya que me habría dado igual que fuese un niño o una niña, ni tampoco es una cuestión de ayuda en la cocina (más bien creo que cocinar con niños complica esta actividad más que simplificarla).

    La cuestión es que me encanta cocinar y sobre todo, cuando se trata de postres o canapés y tengo ganas de poder compartir esta afición con mi pequeña. Pero claro, I aún es muy pequeña (no tiene el año todavía) y ni siquiera se aguanta en pié así que me resigné a tener que esperar unos añitos más.

    El caso es que hace unas semanas, gracias a mi trabajo, pude tener esta experiencia aunque fue con la hija de otros. Me explicaré. Soy profesora y ahora trabajo en un centro de refuerzo escolar donde también hacemos otro tipo de actividades bastante variadas. Aprovechando los festivos y el verano, organizamos actividades que mezclan diversión y aprendizaje y dentro de una de esas actividades, pude cocinar con esta niña de 3 años. Os enseño nuestras creaciones y os explico la receta por si os apetece reproducirlas (lo cierto es que son muy muy fáciles y en nuestro caso, pudo hacer casi todo el trabajo mi alumna).



    El bocadillo de monstruo




    Necesitamos:
    • Jamón dulce, pavo o cualquier otro embutido similar.
    • Queso loncheado (no importa el tipo de queso pero ha de poder mantener la forma al cortarlo).
    • Pan de molde.
    • Aceitunas negras.
    • Un poco de aceite o mantequilla (opcional).
    Receta:
    1. Recortamos dos rebanadas de pan de molde con forma de círculo.
    2. Ponemos el aceite o la mantequilla si queremos y colocamos una lincha de jamón dulce, pavo o cualquier otra opción que hayamos escogido.
    3. Cortamos uno de los laterales de una loncha de queso con forma de dientes (dibujando triángulos) y lo colocamos encima del embutido.
    4. Ponemos la otra rebanada de pan para montar el bocadillo y colocamos dos olivas encima (yo tuve que hacer un poco de agujero en el pan para que se aguantasen).
    Mariquitas


    Necesitamos:
    • Tomates tipo cherry.
    • Aceitunas negras.
    • Queso.
    • Lechuga.
    • Pan de molde.
    Receta:
    1. Cortamos una rebanada de pan en cuadrados.
    2. Colocamos trozos de queso y una hoja de lechuga (la partiremos para que se ajuste al trozo de pan) encima de cada cuadrado de pan.
    3. Partiremos los tomates y las aceitunas a la mitad y pondremos media aceituna junto a medio tomate para que tenga forma de mariquita.


    Setas


    Necesitamos:
    • Huevos de codorniz.
    • Tomates tipo cherry.
    Receta:

    1. Cocemos los huevos hasta que queden duros.
    2. Partimos los tomates a la mitad.
    3. Colocamos medio tomate sobre cada huevo.


    Brocheta de fruta


    Necesitamos:
    • Frutas variadas.
    • Palos para brochetas.
    Receta:
    1. Cortamos la fruta en trozos y la vamos pinchando con el palo en el orden que queramos para hacer brochetas diferentes.
    Como veis, son recetas muy sencillas en las que pueden colaborar mucho los niños. Además, son bastante sanas así que hacemos dos cosas a la vez: pasamos un rato juntos y les enseñamos a llevar una dieta sana.

    Os dejo el enlace del blog del centro donde trabajo por si a alguien le interesa echar un vistazo.

    ¿Vosotr@s soléis cocinar con vuestro hij@s? ¿Qué recetas haceis?

    lunes, 18 de julio de 2016

    Crisis de lactancia y la huelga de lactancia



    Desde el principio, considero que la lactancia de I ha sido bastante "fácil" (dentro de lo que una lactancia puede ser fácil claro). En cuanto me la pusieron sobre el pecho, se enganchó al pezón y, aunque hubo que corregir un poquito la forma de agarrarse, fue algo bastante sencillo. Una vez llegas a este punto dices: "bueno pues no ha sido para tanto" ¡Ay amiga, eso es porque no sabes lo que te espera!

    Al cabo de 3 semanas tuve mi primera sorpresa, la peque estuvo como 3 días en que parecía que lo único que quería era mamar y a mi ya me tenía desesperada porque ya pensaba que lo había controlado. Entonces, en una conversación con mi madre, apareció el quid de la cuestión: ¿Hija, sabes que los bebés hacen crisis de lactancia no? ¿Qué los bebés qué? ¿Por qué nadie me informó de este pequeño detalle? ¿Por qué no se comenta en las clases de preparación al parto cuando se habla de lo fabulosa que es la lactancia materna? ¿Por qué no aparece en la multitud de libros que nos da por leernos mientras estamos embarazadas? No, has de buscar el tema en concreto porque si no, nada de nada.

    En mi caso tuve la gran suerte de que mi madre, a pesar de no haber dado prácticamente el pecho a sus hijas porque no es que en la época se fomentase mucho la lactancia materna (si hoy ya deja que desear imaginaos hace 20 o 30 años), tiene conocimientos y conciencia de la importancia de esta lactancia por su trabajo de enfermera en la planta de ginecología y obstetricia de un hospital (lo que antes era maternidad vaya). Gracias a sus conocimientos, entendí que me faltaba algo de información y cuando llegué a casa me puse a buscar como loca cosas sobre las crisis de lactancia. Creo que la web que mejor lo explica es la web de alba lactancia y a mí me fue muy útil su información. 

    En resumen, la mayoría de crisis de lactancia se producen por un cambio en el ritmo de crecimiento del bebé y durante un tiempo mamá con más frecuencia para tener suficientes reservas para dar un "estirón". La crisis de los 3 meses es algo distinta, en este caso, el bebé mama mucho más rápido y necesita menos tiempo en el pecho y menos tomas pero también puede distraerse fácilmente y esto puede ser molesto.

    No quiero ni pensar en lo que deben de pasar estas mujeres que no tienen a nadie que les facilite esta información y que, incluso al contrario, todo el mundo a su alrededor le ponga pegas o le diga que lo esta haciendo mal, que su bebé es un caprichoso, que usa la teta de chupete y mil cosas más que seguro que a las que habéis dado o dais el pecho os suenan sin que yo os las recuerde. Así la verdad es que no me extraña que el porcentaje de mujeres que amamantan caiga en picado desde el momento del parto. 

    La cuestión es que con I viví la crisis de las 3 semanas, la de las 6 semanas (dicen que hay que vigilar los 3 y los 6) y cuando ya esperaba ansiosa que llegase la crisis de los 3 meses porque I siempre ha sido de las de estar media hora con la teta en la boca y tenía unas ganas locas de que empezase a mamar en 5 minutos (ya se que suena mal pero un bebé que te pide cada hora y media y esta media hora mamando no te permite hacer demasiado y al final deseas un poco de libertad) resulta que esta crisis la pasó por alto que donde esté la teta de su madre que se quite lo demás. De hecho, ahora esta a punto de cumplir un año y es rara la vez que mama en menos de 10-15 minutos (se lo toma con tranquilidad que vamos a hacerle).

    A los 6 meses también hay una pequeña crisis pero la verdad es que creo que si habéis sobrevivido a las otras, esta es algo más suave (I la pasó a los 5 meses).

    ¿Y entonces? ¿Después de todo esto nuestra lactancia será un camino de rosas? ¡Ay amigas, pero que ilusas que llegamos a ser! Al año, a parte de oír a la mitad de la gente de nuestro alrededor (si tenemos suerte de que solo sea la mitad) preguntarnos sobre nuestra lactancia e interesarse por si nuestro hijo mama menos que antes y por hasta cuándo vamos a darle el pecho (por supuesto, ya sabemos que esto es una decisión unánime de toda la gente de nuestro alrededor y que no nos afecta exclusivamente al bebé y a la madre verdad?) se nos avecina otra sorpresa.

    Esto lo descubrí no hace mucho después de que mi abuela intentase convencerme un montón de veces (en realidad yo nunca le llevé la contraria pero la mujer es así) de que la hija de mi prima dejó la teta por decisión propia a los 8 meses a pesar de que seguía tomando biberón porque aún necesitaba ese aporte de leche. No lo interpretéis como que tengo algo en contra de que una mujer decida dejar de dar el pecho a los 8 meses, esta en su derecho y de la misma manera que pido no ser juzgada en este sentido, yo tampoco juzgo pero me parecía muy raro que una niña que mamaba super bien, de la noche a la mañana, con 8 meses, decidiese pasarse al biberón por iniciativa propia. ¿A vosotras no os parece raro?

    Así que me puse a investigar y resulta que alrededor del año, cuando ya hemos bajado la guardia, algunos bebés hacen lo que se llama una huelga de lactancia. El tema es muy sencillo, durante 1 a 3 días (aproximadamente) el bebé se niega a mamar bajo ningún concepto. ¿Y entonces, qué hacemos? Pues nada, armarnos de paciencia una vez más e intentar no presionarlos para que no se sientan obligados y acaben cogiendo manía al pecho. En unos días pasa y todo vuelve a ser como antes (parece increíble pero es así). Os lo explico porque acabo de pasar por esta experiencia con mi peque y, a pesar de saber que seguramente se trataba de esto, no es plato de buen gusto si tenéis idea de continuar dando el pecho. I estuvo un día entero sin mamar y si la vieseis ahora os puedo asegurar que no os lo creeríais porque le encanta el pecho y pone unas caras cuando mama que parece que sea el manjar de los dioses.



    ¿Y esta es la última? ¡Pes no chicas! Que es qué no aprendemos aunque lo que sí que es verdad es que ahora podremos disfrutar de un periodo algo más largo de tranquilidad en este sentido aunque no olvidéis que seguiremos oyendo esa multitud de preguntas, comentarios y consejos no solicitados procedentes de amigos, familiares y conocidos que por alguna razón desconocida creen tener derecho a opinar. Pero si somos fuertes y es nuestro deseo (que aquí no se obliga a nadie), llegaremos a los 2 años y entonces si que sí, la última crisis. En este caso, los niños vuelven a mamar como si fuesen bebés recién nacidos durante una temporada (unos meses) y esta relacionada con los llamados "terribles dos años". Espero llegar y ya os contaré cómo se lo toma I.

    Espero que os haya sido de utilidad este post al menos para saber que no sois las únicas en esta situación. Las que habéis dado el pecho: ¿Vuestros peques pasaron estas crisis? ¿Cómo fueron? ¿Alguna de ellas os hizo desistir? 

    Por cierto, los dibujos los he encontrado en internet buscando lactancia materna y me han enamorado (hay unos cuantos más).


    miércoles, 13 de julio de 2016

    Pruebas en el embarazo: Curva de glucosa

    Durante el embarazo se nos hacen varias pruebas y no siempre se nos explica en qué consisten exactamente ya sea por falta de tiempo o (lamentablemente) por falta de ganas. Por eso he decidido sacar mi faceta de profesora de biología y explicar estas pruebas (o al menos algunas de ellas) con la idea de que todo el mundo pueda entender en qué se basan y cómo nos pueden ayudar a hacer diagnósticos, quizá de esta manera, nos resulte más fácil aceptarlas.

    Comenzaré por la curva de glucosa quizá porque la conozco bastante bien ya que durante mi embarazo, me hicieron 3 veces esta misma prueba (casi nada) y una más después de dar a luz.

    Creo que antes de entrar en el tema debo explicar lo que son los glúcidos. Son un tipo de molécula que encontramos en la comida. Existen distintos tipos que pueden ser más simples (como la glucosa que encontramos en la fruta o los dulces) o más complejos (como los cereales o el pan). Los glúcidos son la principal fuente de energía de nuestro cuerpo y por eso, los encontramos en muchos de los alimentos que comemos a diario (fruta, arroz, pasta, tubérculos, legumbres, azúcar,...). Durante el embarazo, puede ocurrir que nuestro cuerpo no gestione bien este aporte de glúcidos y como es algo de lo que no nos podemos dar cuenta a simple vista porque no da síntomas (o son muy poco perceptibles) se utiliza el test de O'Sullivan y/o la curva de glucosa para descartar problemas.

    Esta prueba se hace para descartar (o confirmar) una diabetes gestacional que resumiendo, implica que nuestro cuerpo no degrada bien los hidratos de carbono (ya os hablaré en otro post sobre esta enfermedad y mi experiencia al respecto pero puede dar mucho de sí). Esta enfermedad suele quedarse en el embarazo pero en algunos casos, la diabetes perdura después de dar a luz. Entre otras cosas puede provocar que el bebé sea más grande de lo normal o que aumente las posibilidades de que sufra una hipoglucemia al poco de nacer (una bajada de azúcar).

    Normalmente, la mujer a la que se le hace esta prueba, ha pasado antes por un test de O'sullivan que se hace a todas las embarazadas junto a la analítica de trimestre. La idea de este test es la misma que la de la curva. Se administra una concentración de glucosa por medio de una bebida extremadamente dulce. En algunos casos, puede incluso sentar mal ya que entre las nauseas, el dulzor de la bebida y la rapidez con la que hay que beberla, es fácil que a nuestro estómago le cueste tolerarla pero cuidado, si vomitamos durante la prueba, el test no se considera válido y hemos de empezar desde el principio.

    La cuestión es que en el test de o'Sullivan se toma esta bebida y esperamos 1h sentaditas y sin hacer ningún tipo de esfuerzo físico ni mental. Si tenéis niños pequeños casi es mejor que los dejéis en casa ya que no podréis moveros del asiento. Al cabo de 1h, se os extraerá una muestra de sangre (seguramente aprovecharan para extraeros la cantidad que necesiten para la analítica completa ya que no son pruebas incompatibles y así solo os lleváis un pinchazo.


    Una vez analizado el valor de glucosa pueden pasar dos cosas:


    1. La concentración de glucosa en sangre es menor que el valor de referencia (actualmente 140mg/dl): si este es nuestro caso, ya hemos acabado y no tenemos diabetes gestacional. Según el lugar donde nos estemos haciendo el control, es posible que vuelvan a enviarnos este tes en el 2º o 3r trimestre de embarazo.
    2. La concentración de la glucosa en sangre es mayor que el valor de referencia (actualmente 140mg/dl): en este caso significa que nuestro cuerpo no ha degradado (utilizado) la glucosa de la manera que debería pero no implica que tengamos una diabetes ya que puede deberse a varios motivos como por ejemplo, la dieta. Es en estos casos cuando se realiza una segunda prueba, la curva de glucosa, que es de la que hablamos en este post.


    Para la curva, lo primero que os dirán es que debéis hacer una dieta específica durante 3 días. Se trata, supuestamente, de una dieta ideal para una embarazada y está diseñada por los endocrinos. En otras páginas web, he leído que la dieta es una especie de "chollo " ya que puedes comer los dulces e hidratos que quieras pero no es así y no conozco a nadie que la haya hecho y no le haya parecido aburrida y pesada (siento ser tan agorera pero ha sido también mi experiencia). Os dejo la dieta que me enviaron a mí aunque la dieta también depende un poco del sitio donde hagas la prueba pero os servirá para haceros una idea.



    La dieta debe hacerse durante los 3 días previos a la prueba y el última día no debe comerse el resopón ni desayunar el mismo día de la prueba. Cuando lleguemos al lugar de la analítica, nos darán una bebida muy dulce similar a la del test de o'sullivan pero con más concentración de glucosa por lo que es más dulce que deberemos beber relativamente rápido (no hace falta que sea de un trago pero no podemos estar un cuarto de hora). Las condiciones son las misma que con el test de O'Sullivan: es fácil que no nos acabe de sentar bien pero si lo vomitamos, vuelta a empezar. En mi caso, una de las enfermeras de extracciones me dijo un truco que podéis utilizar porque al menos a mí, me fue muy bien: chupar una rodaja de limón. Al parecer no afecta el resultado del test y os puede salvar de luchar contra las nauseas.

    Una vez tomada la bebida, no podéis beber ni comer nada (excepto la rodaja de limón) y tampoco podéis moveros del sitio durante 3h excepto para ir a que os extraigan la muestra de sangre pertinente así que os aconsejo que os llevéis un buen libro o buena compañía ya que vais a pasar un buen rato sentadas sin poder hacer nada (recordad, ni esfuerzo físico ni psicológico así que tampoco podéis trabajar).

    La prueba consta de 4 extracciones y en algunos lugares (ya sabéis que todo depende de quien os atienda) os ofrecerán si queréis que os pongan una bránula (como una vía por la que irán extrayendo las muestras de sangre) o si preferís que os pinchen cada vez. Esto es elección de cada uno pero pensad que una vía molesta al doblar el brazo y moverse (si habéis llevado alguna lo sabréis) pero en este caso no os vais a mover de vuestro asiento así que no debería ser un problema y puede ahorrarte 3 pinchazos pero como digo, es decisión de cada una.

    Las extracciones se hacen en el siguiente orden:

    • 1ª extracción: se toma la concentración basal de glucosa (la concentración que tenemos antes de comer o beber cualquier cosa) y se hace cuando llegamos, antes de tomar el concentrado de glucosa. Si optamos por la vía, nos la deberían poner en este momento.
    • 2ª extracción: nos la harán a la hora de haber tomado el concentrado.
    • 3ª extracción: nos la harán a las 2 horas de haber tomado el concentrado.
    • 4ª extracción (y última que lo estaréis deseando: es la que se hace 3 horas despues de tomar el concentrado.


    Cuando se tienen los valores de concentración de glucosa en sangre en estas extracciones, se comparan con los valores de referencia que se tienen. Os dejo dos tablas con los valores actuales (depende del médico usará una u otra):











    Al hacer la comparación, pueden ocurrir 3 cosas:


    1. Todos los valores son inferiores a sus valores de referencia: no tienes diabetes y aquí finaliza aunque según donde hagas el control y si vuelve a dar alterado el tes de O'Sullivan, te tocará volver a hacerte esta prueba (créeme lo digo por experiencia).
    2. Todos los valores están por debajo de sus valores de referencia excepto 1: en este caso, la prueba se considera que no es concluyente y se volverá a repetir al cabo de unas 3 semanas (seguramente pensabas que te habías librado ya pero no).
    3. 2 o más valores son iguales o están por encima de sus valores de referencia: se considera que la mujer es diabética gestacional y se comienza con l protocolo para diabéticas que ya os explicare en otro post. Unos meses después de tener a tu bebé (no me atrevo a decir tiempo porque hay quien dice que son 2 meses después del parto y quien dice que son 2 meses después de dejar la lactancia materna así que ya veis la diferencia) deberás hacer otra curva de glucosa con dieta y bebida incluida aunque en este caso, solo será de 2h (las extracciones tiene distinta frecuencia) para comprobar que la diabetes no persiste después del embarazo.
    Espero haberos ayudado a tener un poco más claro en qué consiste una curva de glucosa y en algún momento (espero no tardar mucho) continuare por explicaros qué es la diabetes gestacional y cuál ha sido mi experiencia con estas pruebas y esta enfermedad (os adelanto que es cuanto menos interesante el trato que se me dio).





    Si os gusta el blog y tenéis ganas de escribir un poco, estaré encantada de leer vuestros comentarios para saber vuestra opinión y prometo contestar en cuanto pueda (suelo ser bastante rápida).

    viernes, 8 de julio de 2016

    La chica del bañador verde




    Hoy, al echar un vistazo a mi facebook, me he encontrado con una "noticia" sobre una mujer que ha escrito una carta a una chica que se sentó a su lado en la playa junto a un grupo de amigos. Os dejo la carta para que podáis leerla aunque ya os digo que podéis encontrarla fácilmente en Internet ya que se ha hecho viral.

    QUERIDA CHICA DEL BAÑADOR VERDE:
    Soy la mujer que está en la toalla de al lado. La que ha venido con un niño y una niña.
    Primero que nada, decirte que estoy pasando un rato muy agradable junto a ti y tu grupo de amigos, en este trocito de tiempo en el que nuestros espacios se rozan y vuestras risas, vuestra conversación ‘transcendental’ y la música de vuestro equipo me invaden el aire.
    ¿Sabes? He alucinado un poco al darme cuenta de que no sé en qué momento de mi vida he pasado de estar ahí a estar aquí: de ser la chica a ser “la señora de al lado”, de ser la que va con los amigos a ser la que va con los niños.
    Pero no te escribo por nada de eso. Te escribo porque me gustaría decirte que me he fijado en ti. Te he visto, y no he podido evitar verte.
    Te he visto ser la última en quitarte la ropa.
    Te he visto ponerte detrás de todo el grupo, disimuladamente, y quitarte la camiseta cuando creías que nadie te miraba. Pero yo te vi. No te miraba, pero te vi.
    Te he visto sentarte en la toalla en una cuidada postura, tapando tu vientre con los brazos.
    Te he visto meterte el pelo tras la oreja agachando la cabeza para alcanzarla, quizá por no mover los brazos de su estudiadísima posición casual.
    Te he visto ponerte en pie para ir a bañarte y tragar saliva nerviosa por tener que esperar así, de pie, expuesta, a tu amiga, y usar una vez más tus brazos como pareo para taparte: tus estrías, tu flaccidez, tu celulitis.
    Te vi agobiada por no poder taparlo todo a la vez mientras te ibas alejando del grupo tan disimuladamente como antes lo hiciste para quitarte la camiseta.
    No sé si tenía algo que ver, en tu descontento contigo misma, que la amiga a quien tú esperabas se soltaba su larguísima melena sobre una espalda a la que sólo le faltaban unas alas de Victoria’s Secret. Y mientras tanto tú ahí, mirando al suelo. Buscando un escondite en ti misma, de ti misma.
    Y me gustaría poder decirte tantas cosas, querida chica del bañador verde… Puede que porque yo, antes de ser la mujer que viene con los niños, he estado ahí, en tu toalla.
    Me gustaría poder decirte que, en realidad, he estado en tu toalla y en la de tu amiga. He sido tú y he sido ella. Y ahora no soy ninguna de las dos –o acaso soy ambas aún- así que, si pudiera dar marcha atrás,elegiría simplemente disfrutar en lugar de preocuparme -o vanagloriarme- por cosas como en cuál de las dos toallas, la suya o la tuya, prefiero estar.
    Quisiera poder decirte que he visto que llevas un libro en tu bolsa, y que cualquier vientre que ahora tenga tus dieciséis años perderá, probablemente, su tersura mucho antes de que tú pierdas la cabeza.
    Me gustaría poder decirte que tienes una preciosa sonrisa, y que es una pena que estés tan ocupada en ocultarte que no te quede tiempo para sonreír más.
    Me gustaría poder decirte que ese cuerpo del que pareces avergonzarte es bello sólo por ser joven. ¡Qué coño! Es bello sólo por estar vivo. Por ser envoltorio y transporte de quien en realidad eres y poder acompañarte en cuanto haces.
    Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de una mujer de treinta y pico porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, incluso por ti misma.
    Me gustaría poder decirte que la persona que algún día te quiera de verdad no amará a la persona que eres a pesar de tu cuerpo, sino que adorará tu cuerpo: cada curva, cada hoyito, cada línea, cada lunar. Adorará el mapa, único y precioso, que dibuja tu cuerpo y, si no lo hace, si no te ama así, entonces no merece que le ames.
    Me gustaría poder decirte que –créeme, créeme, créeme- eres perfecta como eres: sublime en tu imperfección.
    Pero, ¿qué te voy a decir yo, si sólo soy la mujer de al lado?
    Aunque, ¿sabes qué? Que he venido con mi hija. Es la del bañador rosa, la que juega en el río y se está untando en arena. Hoy sólo le ha preocupado si el agua estaría muy fría.
    A ti no te puedo decir nada, querida chica del bañador verde…
    Pero todo, TODO, se lo voy a decir a ella.
    Y todo, TODO, se lo diré a mi hijo también.
    Porque así es como todos merecemos ser queridos.
    Y así es como todos deberíamos querer".

    La carta no necesita grandes explicaciones pero me ha hecho pensar en el deber que tenemos con nuestros hijos porque todos queremos que nuestros hijos sean felices pero hay cosas que se nos escapan (o eso parece). Hemos de enseñar a nuestras hijas que no tienen porque vivir acomplejadas, que cada cuerpo es distinto y que todos tienen su propia belleza. Hablo de nuestras hijas porque creo que las mujeres tenemos una especial tendencia a juzgarnos físicamente y pensar en que los demás también lo hacen de forma continua.

    Mientras leía la carta además, me hizo recordar un episodio vivido hace unos meses con una de mis alumnas. Esta chica (18-19 años) me preguntó qué pasaría si después de un embarazo (yo ya había tenido a mi hija), su pareja dejaba de querer estar con ella porque no recuperaba su figura. La respuesta salió de mi boca sin ni siquiera pensarla: entonces, es que esa persona no merece la pena.

    Creo que realmente nos han enseñado que si no tenemos un cuerpo perfecto, no podemos aspirar a que nos quieran de verdad porque claro, al parecer, el físico es lo único que cuenta. Después del embarazo, nosotras misma nos forzamos a recuperar nuestro peso y si no es así (porque nosotras estamos agotadas y nos da igual nuestra pinta en ese momento), no os preocupéis porque siempre habrá alguien que nos diga de forma más o menos diplomática que deberíamos rebajar los kilos que nos sobran. Iré incluso más lejos, debido a un diagnóstico de diabetes gestacional y a lo que esto implicó para mi ánimo durante los últimos meses de embarazo, un par de meses después de tener a mi hija, estaba más delgada que antes de quedarme embarazada. Recibí muchos alagos por esta razón (creo que se me ocurren razones mejores pero bueno) pero también recibí críticas, gente que me decía que tenia que comer más (creo que no he comido más en mi vida porque a todas horas tenia hambre) y que estaba muy delgada.

    Lo que quiero decir con esto es que parece que nunca estamos contentas y que personalmente preferiría enseñar a mi hija que su valor no lo va ha dictar nunca una báscula. Por supuesto, ha de aprender a comer sano y ha de hacer ejercicio pero por un tema de salud y no de físico. Y creo que soy yo la primera que ha de dar ejemplo para que esto ocurra. Soy yo la que ha de enseñarle a mi hija que no pasa nada por tener estrías (que las tengo aunque no sean del embarazo), por tener celulitis, porque mis caderas sean anchas y que debido a esto use dos tallas más de pantalón que de falda.

    Esto es lo que está en mi mano y también en la de todas las mamas pero la cosa no acaba ahí, también los papas pueden hacer mucho. Enseñad a vuestras hijas lo que es el amor, que no va sujeto a un físico. Enseñad a vuestras hijas lo mucho que queréis a vuestras parejas aunque tengan unos kilos de más, que le cuelguen los pechos, que tenga estrías,...

    Enseñemos a los niños que han de apreciar a sus compañeras sin darle más importancia al físico que ha otras características y enseñemosles a ellos también a tener autoestima. Hagamos que nuestros hijos e hijas tengan algo menos de lo que preocuparse cuando lleguen a la adolescencia (las hormonas y la búsqueda de la identidad creo que son preocupaciones más que suficientes) e intentemos que puedan vivir un poco más felices su vida.

    Quizá es la visión de la mujer de la toalla de al lado con hijos y que ve las cosas desde otra perspectiva pero yo también fui adolescente y se que puede significar un mundo el pasar desapercibida pero por suerte, la vida no acaba en la adolescencia y lo que viene después esta muy bien ;)

    ¿Vosotr@s habéis vivido alguna experiencia que os haya hecho pensar en esto? ¿Qué cosas intentáis hacer para que vuestros hij@s vivan sin tantos complejos?











    Si os gusta el post y tenéis ganas de escribir un poco, estaré encantada de leer vuestros comentarios para saber vuestra opinión y prometo contestar en cuanto pueda (suelo ser bastante rápida).