domingo, 23 de abril de 2017

Web E-lactancia

Hoy os traigo una web que me ha parecido increíblemente útil para mamas que están amamantando. Cuando amamantamos, sobre todo si es la primera vez, nos preguntamos constantemente si hay algún alimento que no podemos tomar porque podría perjudicar a nuestro bebé a través de la leche. Estas dudas aumentan cuando se trata de medicamentos. La web que os presento hoy nos ayuda con estas dudas.

Si entramos en www.e-lactancia.org nos encontraremos con un buscador donde podemos poner el nombre de aquello que queremos buscar. Acepta alimentos, infusiones e incluso tratamientos (como los rayos UVA)  y, en cuanto a los medicamentos, podemos buscar por la composición del medicamento o por el nombre comercial. Por ejemplo:


Cuando le damos a la búsqueda, nos aparece con el compuesto principal (en este caso único) y su riesgo, también nos indica que nos aseguremos de que la composición es esa. En este caso, el riesgo es muy bajo así que podemos tomarlo sin problemas (ya sabemos que no es bueno abusar de ningún medicamento).


La web nos ofrece 4 clasificaciones: riesgo muy bajo, riesgo bajo, riesgo alto y riesgo muy alto. Aquí os dejo algunos ejemplos de productos que he buscado. No se a vosotros pero a mí hay alguno que me ha sorprendido.




Como podéis ver, estos dos casos ni siquiera son medicamentos pero están desaconsejados durante la lactancia. En este caso, la web no dispone de alternativas pero veamos otro ejemplo:


En este caso de riesgo alto, sí que nos dan sugerencias de lo que podemos utilizar en su lugar para evitar este medicamento.

¿Qué os parece la web? ¿La conocíais? ¿Os parece tan útil como a mí?

miércoles, 12 de abril de 2017

Porqué elegí el BLW para mi hija y nuestra experiencia

Ya os he hablado varias veces del BLW (Baby Led Weaning) o alimentación libre de papillas. Resumiendo de manera muy rápida, yo lo definiría como una filosofía (más que un método) con el que se introduce la alimentación en trozos pero en la que además, se deja que sea el bebé el que decida qué y cuanto comer. Si queréis más información, ya os hablé de las bases y la aplicación en este enlace.

Hoy os quiero explicar por qué escogí este método para introducir la alimentación a mi hija. Todo empezó con un artículo que leí durante mi embarazo. El artículo es de la revista online "Bebés y más" sobre una entrevista que habían hecho a Eva Hache (sí, la humorista) en un programa de televisión en la que explicaba que había tenido una lactancia prolongada con su hijo y que este, no había probado ni una papilla ni un puré. Os dejo el enlace por si queréis ver el artículo.


En el artículo no explicaban gran cosa pero hablaban de algo llamado Baby Led Weaning y que yo no había oído nunca pero mi interés se disparó al momento y empecé a buscar información. Como ya os he dicho, por aquel entonces todavía estaba embarazada así que tuve tiempo para buscar información, meditar la decisión, planteársela al papi y preparar mil argumentos para exponer a todos aquellos que se mostrarían en contra (que ya contaba con ello).

Os voy a explicar por que me llamó tanto la atención este método (antes de buscar información incluso). Desde pequeña no he sido especial fan de los platos de cuchara y no es que me apasionen los purés precisamente así que me veía dándole a mi hija la papilla con una cara de asco que no me la aguantaba ni yo. Cuando leí que había una alternativa a esto, fue como si el cielo se me abriese (si, ya se que pensareis que soy una exagerada) y quise averiguar en seguida si era una alternativa real o una falsa esperanza (por que en realidad no tuviese ni pies ni cabeza).

Así que empecé a buscar información y di con varios blogs de madres que explicaban su experiencia, con algún pediatra de renombre que comentaba este método como algo bueno y empecé a estar cada vez más convencida. Planteárselo a mi marido fue fácil aunque claro, es difícil tomar decisiones con un bebé que aún no ha nacido. Los puntos que más me atrajeron a mí (que no significa que sean los más importantes) fueron:

  • La autonomía del bebé: No hay que preocuparse de darle la comida, ellos la cogen y se la comen (si están en ese momento) y tu puedes comer casi sin preocuparte (obviamente siempre le echarás un ojo al bebé).
  • Compartir la comida como una actividad en familia: Igual es que yo soy muy especialita o igual es que como siempre tenemos la imagen de darle la papilla al bebé no nos planteamos otra opción pero igual que no me convencía lo de perseguir a mi hija con un triturado. Así que pensar en comer todos juntos en la mesa me encantaba como idea.
  • No tener que habituarla a comer algo que está destinado a dejar de comer: Las papillas son algo temporal y pelearme con la niña para que coma papilla en lugar del pecho para que al cabo de un tiempo me tuviese que pelear con ella para que comiese trozos en lugar de papilla me parecía y me sigue pareciendo absurdo.
  • La naturalidad: Me parece la forma más natural de introducir la alimentación. Sin medidas ni polvitos (papillas) por enmedio. La niña empieza a comer cuando ella sienta la necesidad e introduce los alimentos a medida que se sienta atraída por ellos. Si no es bueno obligarles a caminar antes de tiempo, ¿Por qué va a ser bueno obligarles a comer cuando quizá no están preparados aún?
  • Crea confianza: puede sonar un poco raro pero he aprendido a confiar en el criterio de mi hija cuando quiere hacer algo por si misma. Creo que parte de esta confianza viene precisamente de haberle permitido elegir lo que come y haber permitido que sea ella la que se alimentase de forma autónoma.
Una vez dicho todo esto y teniendo en cuenta que todo lo relacionado con la crianza levanta ampollas a veces, decir que no tengo nada en contra de las familias que deciden dar papillas o triturados. Esta fue mi elección y por eso la explico pero respeto el resto de elecciones.
Una vez tomada la decisión, leí el libro de "El niño ya come solo", libro que recomiendo a todo el mundo que quiera aplicar esta forma de introducción alimentaria.




Después de aquello, fue curioso lo que pasó porque parece que el mundo se puso en mi favor y empecé a recabar información de este método por muchas vías. Primero en una conferencia con motivo de la semana de la lactancia materna a cargo del pediatra Luís Ruiz. Una de las cosas que comentó fue que no era necesario dar papillas y que en las nuevas recomendaciones de la Generalitat de Cataluña, se iba a comentar el BLW como algo positivo.

No mucho después, durante las clases de postparto, la enfermera que vino a hablarnos sobre los cuidados del bebé, comentó también este sistema de alimentación. No era el principal tema del que hablar pero nos explicó las cosas básicas y nos animó a utilizar este método. La misma enfermera, en el grupo de masaje, nos explicó el tema con algo más de profundidad y nos enseño varios vídeos.

Por aquel entonces yo ya estaba convencidísima y dispuesta a "pelearme"con quien fuese. De hecho, como la enfermera que I tenía asignada había estado de baja desde que mi hija nació y no había podido hablar con ella, a los 3 meses, decidimos cambiar de enfermera para poder plantear el tema del BLW. Ya que cambiábamos, escogimos una enfermera y pediatra que eran partidarias de este método. De hecho, la pediatra lo ha aplicado con su hija y fue fantástico poder compartir algunas experiencias como madres más que como profesionales. A día de hoy, ya he podido conocer a la enfermera que I tenía asignada inicialmente y creedme que me alegro de haber cambiado.



He de decir, que en nuestro caso, nuestra hija nos lo puso fácil, a los 3 meses ya no había quien comiese en casa si ella no estaba en la mesa con el resto de la familia y a los 3,5 meses, más valía vigilarla porque echaba mano a todo lo que tenía a su alcance. Aguantamos hasta los 4,5 meses pero en ese momento decidimos comenzar a darle alimentación complementaria. No se trató de una decisión nuestra en realidad ya que no teníamos problema en continuar con la lactancia exclusiva hasta los 6 meses pero ella dejó bastante claro qué es lo que quería.

Desde entonces da gusto verla comer, disfruta de la hora de la comida como la que más y, en consecuencia, nosotros también disfrutamos al verla y poder compartir ese tiempo en familia. Ella en seguida entendió en que consistía todo esto y ha desarrollado una habilidad increíble con todo lo relacionado con la comida: con 8 meses sabía usar la cuchara, con un año bebía perfectamente de un baso normal y ahora, sabe comer perfectamente con el tenedor.

 ¿Y los atragantamientos? Pues hemos tenido alguno claro pero no hemos tenido que intervenir nunca, ella sola ha podido deshacerse siempre de aquello que no podía tragar y nunca ha ido más allá de unas cuantas arcadas. 

En conclusión y ahora que la peque tiene 20 meses, creo que esta ha sido una de las mejores decisiones que hemos podido tomar en su crianza y volvería a aplicarlo una y otra vez, esta es la razón por la que intento animar a muchas mamis a que pierdan el miedo y lo prueben. 

lunes, 3 de abril de 2017

Cambio de pedagogía

Al comenzar nuestra hija la guardería tenía la imagen de un sitio donde dejar a la niña mientras nosotros no podíamos estar con ella. Que sí, que dicho así suena fatal pero hablando de forma clara, es esto. Cuando fuimos a visitar las guarderías, nuestra idea empezó a cambiar. Resulta que trabajaban varios conceptos como la familia y que jugaban con elementos no estructurados e incluso tenían elementos de pedagogías vivas.

Aún así tenía mis reticencias ya que no dejaba de sentir que no es lo mismo estar en casa que en un lugar donde eres una más. Se que muchos me diréis que se trata de eso pero tampoco creo que en una niña de 1 año, sentirse una más sea tan necesario. Es curioso porque antes de ser madre yo también defendía esta idea o quizá no es tan curios ya que muchas de nuestras ideas preconcebidas sobre la maternidad/paternidad cambian al ser nosotros los que nos encontramos en ese rol. El caso es que además, sabía de otras personas a las que, al empezar a ir a la guardería, el niño/a había empezado a usar chupete con más frecuencia o se había vuelto más agresivo así que me daba algo de miedo. Ya os conté además que tengo la impresión de que no siempre somos los padres los que escogemos el tipo de educación en este post.

Cuando conocí a la tutora de mi hija, empecé a cambiar un poco la idea. Vi que la trataba con muchísimo cariño, que enseguida congeniaron y que además, no ponía pegas a nada de lo que decíamos (que comía a trozos, que no ha llevado nunca chupete, que cuando aún no caminaba la dejábamos descalza,...) todo estaba bien y no había problema.

Es cierto que con el tiempo ha cogido alguna manía que probablemente venga de la guardería y que no es del todo santo de mi devoción pero tampoco tengo claro si la ha aprendido de las maestras o de sus compañeros así que tampoco es una crítica a las educadoras.

El tema es que además, desde finales del 1r trimestre, han comenzado a trabajar de forma distinta. La clase de mi hija, al ser más pequeños, empezaron a principios del 2º trimestre pero buena parte del resto del centro ya había empezado. Ahora, todos trabajan por ambientes. Cuando nos lo explicaron en la reunión de padres me encantó la idea y ahora que ya llevan 3 meses aplicándola me parece algo fantástico.



Os explico cómo aplican este sistema en la guarde de mi hija:

  1. Los niños entran entre las 9 y las 9:30h (esta flexibilidad horaria existía de antes con la idea de que los padres que tienen más de un hijo puedan llegar a todo). Los niños juegan libremente en la clase hasta que llegan todos los compañeros.
  2. De 9:30h a 10h hacen el ritual de buenos días, cantan una canción y cuelgan las fotos de los niños que han venido ese día en un mural que tienen en clase mientras saludan a cada niño por su nombre.
  3. A las 10h, la directora del centro pasa por todas las clases (exceptuando las de los más bebés) y toca un triángulo. Esta es la señal de que da comienzo el tiempo de los espacios: todas las puertas de las aulas se quedan abiertas, se abren también las puertas que dan al patio (cada clase tiene su propia salida) y la puerta del aula de psicomotricidad.
  4. De 10h a 11h los niños pueden moverse libremente por todos los espacios, estar el tiempo que quieran y hacer las actividades que ofrece cada espacio. Los espacios son los siguientes:
    • La casita: en este espacio encuentran todo lo relacionado con la casa y pueden hacer juegos de simulación. Tienen cocinita, mesa con sillas, cama y hasta tendedero.
    • Muxart: es un pintor de la zona. Este espacio esta dedicado al arte y cuenta con pinturas, ceras, lienzos, arcilla de modelaje,...
    • Oficios: espacio dedicado a los oficios donde podemos encontrar varios elementos típicos de cada profesión: herramientas, bata y maletín médico,...
    • Ciencia: el espacio dedicado a la ciencia tiene objetos muy variados con los que los niños pueden experimentar con todos sus sentidos. Cuentan con lupas, piedras volcánicas, péndulo,...
    • Experimentación: va muy ligado al espacio ciencia pero en esta clase tienen luz negra para poder pintar o una mesa de luz.
    • Espacio Naturaleza: es el el espacio que se encuentra en el patio y en el pueden encontrar elementos naturales como piedras, tierra, troncos,...
    • Espacio movimiento: es el espacio del aula de psicomotricidad y sigue conservando las colchonetas y elementos variados típicos de este aula para fomentar el movimiento de los niños.
  5. A las 11h vuelve a pasar la directora del centro con el triángulo por cada uno de los espacios. Los niños que en ese momento se encuentren en cada uno de los espacios deben volver a colocar el material antes de volver a su aula.
  6. Suelen acabar sobre las 11:15 u 11:30h de recoger así que juegan un poco en el aula o salen al patio un rato hasta que vienen los padres a recogerlos o es la hora de comer (11:45h-12h).


Además, como se trata de algo pionero, hace poco nos enviaron una invitación a los padres para que pudiésemos ir a ver cómo trabajan durante el rato de ambientes y la experiencia fue genial ya que me encantó "espiar" a mi peque mientras ella se movía en su entorno y pude ver como interactua con otros niños y con los materiales sin que yo intervenga. También aproveché para conocer a otras de las educadoras que trabajan en el centro cosa que siempre da tranquilidad y encontré bastantes intereses comunes con alguna de ellas.

Desde el momento en que me explicaron este cambio en el funcionamiento del centro, la idea me encantó y cuando nos dijeron que podíamos ir a pasar una mañana en la guardería para ver cómo aplicaban el sistema tardé poco en apuntarme por pura curiosidad. Sabía por todo lo que había leído y por las cosas que mi hija me ha demostrado en este tiempo que eran capaces de autorregularse pero me fascinó ver como trabajaban.

Cuando la directora pasó por las aulas con el triángulo, todos los niños salieron en desbandada de sus clases y he de decir que tuve que apartarme corriendo de alguna de las puertas para evitar que me arrollasen pero pasados unos minutos, todo pareció regularse y la tranquilidad era la nota predominante. todos los niños trabajaban o jugaban con tranquilidad sin molestarse, no se oían gritos ni peleas, todo estaba tranquilo, no silencioso porque no es lo que toca con niños de menos de 3 años pero si tranquilo. ¿Y qué significa esto? pues para mí significa que todos los niños están haciendo algo que los motiva y estimula y no se me ocurre nada mejor.

este ambiente estuvo vigente durante toda la hora y pude aprovechar para echar un vistazo en todos los ambientes. Algunos de los ambientes tienen normas propias que los niños han de seguir para acceder tales como ponerse la bata (Muxart), la chaqueta (Naturaleza) o quitarse los zapatos (movimiento). A los padres nos enseñaron los espacios durante la reunión pero por tema de tiempo no pude visitarlos todos y además, esta vez podía verlos con sus verdaderos usuarios.

Durante el tiempo que dura la actividad libre, los niños pueden escoger a qué espacio acudir y en qué trabajar. Pueden estar el tiempo que deseen y entrar o salir tantas veces como quieran. Las educadoras dejan de tener un papel principal y actúan como ayudantes solo cuando los niños lo necesitan o si están infringiendo alguna de las normas o si se da algún conflicto que los niños no puedan solucionar por ellos mismos (que se les descontrole vaya).



Una vez llegada la hora de recoger (cuando la directora vuelve a tocar el triángulo) todos los niños empezaron a ordenar ayudados por las educadoras. A algunos de los más pequeños (entre ellos mi hija) aún les cuesta entender eso de que les toca recoger aunque no hayan acabado lo que estaban haciendo pero los demás lo comprenden perfectamente y creo que es cuestión de tiempo que ella también lo haga.

El mayor problema para algunos de los padres con los que he hablado es que se mezclan los niños de varias edades y temen que los más mayores puedan hacer daño a los pequeños. Este temor viene dado porque antes de este sistema, los niños ya se mezclaban en el patio y por las tardes y algún niño había acabado con alguna herida o arañazo. Para mí estas lesiones son habituales en los centros escolares ya sea entre niños de diferentes edades o de la misma así que no es una de mis grandes preocupaciones. Además, conozco a mi hija y se que tiene bastante genio y que si le tocan las narices, sabe defenderse. Por otro lado, que niños de varias edades estén mezclados puede crear un estímulo en ambos sentidos ya que los pequeños pueden aprender de los mayores y los mayores, al sentirse modelos a seguir, pueden afianzar cualidades como la empatía, la paciencia,...